Ferrari es un valor seguro para los analistas en el largo plazo y con potencial alcista. De ahí que en su segundo día de cotización en la Bolsa, el valor suba por encima del 2% a media sesión y ya supera los 44 euros a media sesión.

Y eso que el debut bursátil europeo de Ferrari no fue el mejor día. De todas formas, capeó el temporal. Comenzó la cotización a 43 euros pero cayó casi un 4% por debajo de los 42 euros y la autoridad bursátil italiana decidió suspender la cotización del valor durante unos minutos para evitar su gran volatilidad. Ferrari, que también cotiza en Nueva York desde el pasado 23 de octubre, es un valor atractivo para los analistas, al que ven un potencial alcista de casi el 15 por ciento. De ahí que la acción se recuperase en la Bolsa de Milán para terminar anotándose un 0.53% hasta los 43.67 euros. No obstante, la acción de Ferrari comenzó a 47.85 euros y ayer cerraba a 43.78, con lo que en apenas dos meses se ha dejado un 8% del valor de salida.

El problema para Ferrari fue China. Para la marca italiana y para todo el mundo. El gigante asiático defraudó a los inversionistas al presentar unos datos de producción industrial por debajo de lo esperado. Esto provocó una debacle bursátil a nivel mundial con un descenso medio en los mercados del 2.5%, al mismo tiempo que la Bolsa de Milán se dejaba un 3.2% en la sesión de ayer.

Ferrari debutó con la presencia de Sergio Marchionne, consejero delegado de FCA y presidente de Ferrari, y de John Elkan, presidente de FCA y máximo responsable de Exor, el brazo inversionosta de la familia Agnelli. De hecho, tras un acuerdo ratificado este domingo, Exor cuenta con 33.5% de las acciones con derecho a voto en Ferrari a las que se añadiría el 15.4% de los derechos de Piero Ferrari. Así, a pesar de que entre los Agnelli y Ferrari sólo cuentan con un tercio del capital la marca de deportivos, tendrán el 48.8% de los votos en la toma de decisiones del consejo de administración de la compañía. Ferrari se escinde así de su matriz FCA, quien ha creado una sociedad, FE Interim B.V, a la que traspasará su participación en Ferrari -en torno al 57%-, para desprenderse de ella y captar recursos para financiar los planes de crecimiento de FCA.

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