Los mercados financieros volvieron a vivir momentos de gran volatilidad ante la perspectiva de que los problemas por los que atraviesa Grecia se propaguen a otros países europeos como España, Portugal e Irlanda que mantienen problemáticas fiscales similares.

La volatilidad se intensificó después de que la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional anunciaran un programa de rescate para Grecia por 110,000 millones de euros para el periodo 2010-2012.

La noticia fue positiva; sin embargo, la lectura por parte de los inversionistas fue contraria, principalmente por tres factores.

El primero tiene que ver con que se ha hecho una extrapolación lineal del problema de Grecia al resto de los países europeos. Lo que implica el cuestionamiento sobre lo costoso que será el rescate de una economía que pesa tan sólo 2.76% del PIB de la zona euro, y lo que podría costar el rescate de un país como España, cuyo PIB pesa 11.73% del total.

El segundo elemento tiene que ver con los sacrificios que tendrá que hacer Grecia en el futuro cercano. El crecimiento económico que se esperaba magro, ahora se percibe aún más complicado ante las medidas de disminución del gasto público y el incremento en impuestos asociado a las exigencias de los prestamistas.

Evidentemente las medidas aprobadas por el gobierno de Grecia sólo contribuirán a un desempeño económico más lento que afectará la propia recaudación tributaria, perpetuándose un círculo vicioso.

Se espera reducir el déficit fiscal de 13.6% registrado en el 2009 a 8.1% en el 2010 y a 3% en el 2012.

Sin embargo, la evaluación de los costos aviva la perspectiva de que no se logren los resultados buscados.

De hecho, con el paquete de austeridad fiscal se espera que el PIB se contraiga 4% en el 2010 y que en el 2011 se registre una caída cercana a 3 por ciento.

El problema que comenzó siendo financiero, hoy se ha convertido en un problema económico que amenaza con derivar en un problema social. Las marchas y las huelgas en Grecia son una fuente adicional de riesgo.

El tercer factor está relacionado con el riesgo de contagio. La disminución de la calificación de la deuda soberana de España y Portugal es reflejo de dos fenómenos económicos que son comunes a varios países europeos, la debilidad estructural de las finanzas públicas y la escasa capacidad de crecimiento.

Después de los momentos de gran incertidumbre que vivió el mundo ante los problemas de Europa, el lunes se registró una euforia histórica al conocerse un millonario paquete financiero que busca estabilizar la zona euro.

Este nuevo plan de asistencia es similar en tamaño al PIB de México (cerca de 1 billón de dólares o 720,000 millones de euros). Está constituido principalmente por un programa de garantías por 660,000 millones de euros y por un fondo de estabilización de 60,000 millones de euros, que busca comprar deuda pública de países con problemas financieros.

Este paquete será complementado mediante un programa que busca satisfacer los requerimientos de dólares de la zona euro. En este programa participarán la Fed y los bancos centrales de Canadá, Inglaterra, Suiza, Japón y el propio BCE.

Es cierto, el nuevo programa de rescate europeo no soluciona los retos fiscales de muchos de los países que conforman la unión, pero encapsula el problema dentro de la zona euro.

Los esfuerzos y los sacrificios serán enormes, pero el paquete ayuda a reducir la incertidumbre.

*Manuel Guzmán M. es economista en jefe de Ixe Grupo Financiero. Su opinión no representa necesariamente la posición de la institución.