"Llénelo", una frase que normalmente hace reír al sector del petróleo, está adquiriendo un carácter de mal presagio para la industria energética.

En la actualidad, se extrae tanto crudo a nivel mundial y la demanda es tan débil, que los productores temen la posibilidad de que los precios sufran otra fuerte caída. La pregunta de los 93 millones de barriles es cuánto espacio queda para guardarlo todo y si el almacenamiento se agotará antes de que se equilibre el mercado.

Si esto ocurriese, podría empeorar aún más el panorama para el precio del crudo. Por el momento, esa perspectiva aún parece muy lejana, aunque la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que se reúne esta semana, no reduzca la producción.

Es cierto que los inventarios alcanzan niveles insólitos. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) dijo a principios de este mes que siguieron aumentando en septiembre, mes en el que normalmente descienden. Pero, pese a los numerosos datos sobre los países desarrollados de la AIE y otras agencias, los operadores sólo se hacen una vaga idea del espacio que queda en todo el mundo. Esto se debe a que los datos de las naciones en vías de desarrollo referentes a la capacidad de almacenamiento son menos fiables.

Un signo de que no queda espacio terrestre para almacenar el petróleo, sería el uso generalizado del denominado almacenamiento flotante, es decir, su depósito en petroleros sin un destino.

No obstante, para que esa costosa forma de almacenamiento ganase atractivo, el precio al contado del crudo tendría que ser aún más barato en comparación al precio al que podría venderse en el futuro como contrato financiero. Los analistas del sector estudian minuciosamente los datos de los almacenes en regiones menos transparentes del mundo, para advertir a sus empleadores sobre la posibilidad de un desplome de los precios.

La buena noticia para la industria de la energía es que el mercado de futuros ofrece pistas importantes sobre la probabilidad de que eso ocurra. Su mensaje en la actualidad es que el mercado está dañado, no roto.

Cualquier serie de precios de los futuros del petróleo puede ser más barata o más cara en periodos más lejanos de lo que lo son en la actualidad, condiciones que se conocen como backwardation o contango, respectivamente. En la actualidad, el crudo está en un contango inusualmente alto, lo que implica que un barril físico se puede comprar, almacenar y vender de inmediato por un precio mucho más elevado en varios meses.

La conclusión es que, aunque los precios podrían subir o bajar en términos globales, el contango tendría que ampliarse mucho más para indicar problemas reales de almacenamiento.

Por el momento, en un mercado saturado, es una perspectiva agradable.

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