El precio del oro cerró el mes de enero con una subida del 5.5 por ciento. El avance, que es el mayor desde que el pasado mes de junio el no del Reino Unido a la zona euro provocó un ataque de pánico en los mercados mundiales, ha roto tres meses consecutivos de caídas en los que el precio de la onza se desplomó más de un 13%, tiene continuidad en el arranque del mes de febrero.

La cotización ha superado con fuerza la resistencia de los 1,200 dólares la onza y ha vuelto a los niveles más altos desde noviembre. ¿Es el oro el gran activo refugio contra la incertidumbre en los mercados financieros y el repunte de la inflación? "Si se consolida por encima de los 1,200 dólares, tendrá recorrido como mínimo hasta el nivel de los 1,300", asegura Sergio Puente, de XTB.

Más agresivo aún es BNP Paribas, que prevé que el precio de la onza se moverá en una banda desde los actuales 1,200 dólares hasta un máximo de 1,500. El banco francés otorga al oro un doble valor defensivo, tanto si la inflación como las previsiones de inflación crecen como si aumenta la incertidumbre geopolítica.

Puente y BNP coinciden en destacar que tanto la demanda física de oro como las posiciones de los grandes fondos en el metal amarillo "han vuelto a repuntar". Detrás de la subida está Donald Trump. Al menos a corto plazo, el nuevo presidente de Estados Unidos se ha convertido en un aliado del precio del oro, cuando hace apenas unas semanas era una amenaza.

¿La razón? El discurso extremadamente proteccionista de Trump en materia comercial y su agresivo veto migratorio. En conjunto, los analistas (la mayoría espera subidas del oro, que en cualquier caso serían moderadas y no superarían el 5% a final de año) se niegan a aceptar que la hoja de ruta de Donald Trump que ha disparado las expectativas de crecimiento económico y ha elevado la confianza de los inversionistas no se vaya a cumplir. Pero, al mismo tiempo, reconocen que los últimos pasos del presidente estadounidense han debilitado la apuesta por el riesgo que siguió a su victoria electoral.

"Mantenemos una visión cautelosa sobre el oro, teniendo en cuenta las expectativas de una mejora de las perspectivas de crecimiento, de una subida de los tipos de interés y de un dólar más fuerte. Dicho esto, reconocemos los riesgos al alza relacionados con las medidas de Trump, que se puede convertir en el temido 'misil incontrolado' que aumenta la incertidumbre, fomenta la búsqueda de activos refugio y empuja los precios del oro hasta niveles significativamente mayores", explica Carsten Menke, analista de 'commodities' de Julius Baer.

Por lo tanto, el riesgo político se ha convertido en el primer aliado del precio del oro, que se mueve en dirección opuesta a ese otro activo refugio en forma de divisa llamado dólar. La divisa estadounidense se encuentra en mínimos de un año frente al euro tras la reunión de enero tras la que la Reserva Federal no ofreció indicio alguno de cuándo volverán a subir los tipos de interés. La institución anunció en diciembre que al menos habrá tres subidas en 2017, pero los analistas no lo tienen tan claro.

Mientras que el dólar retrocede hasta los 1,0783 frente al euro, el precio del oro amplía su subida en 2017 hasta cerca del 7 por ciento. Un dólar más vulnerable a medida que Trump alimenta la incertidumbre -poco se sabe de su anunciada rebaja de impuestos o del multimillonario plan de gasto en infraestructuras y defensa- y el crecimiento de la inflación (en Estados Unidos los precios cerraron 2016 en los máximos de hace cinco años, mientras que en la zona euro ha alcanzado en enero el 1.8%, el nivel más alto en cuatro años) alimentan el precio del metal amarillo.

"El oro va a tener más recorrido al alza a medida que se acentúe la incertidumbre económica y cuando veamos subida de los tipos de interés muy superiores a las que ha provocado la victoria electoral de Trump", explica Albert Enguix, de GVC Gaesco. "Si aceptamos que las cosas empeoran, el oro está preparado para subir", confirma Alexis Ortega, de Finagentes Gestión.

Alternativas de inversión

Para los inversionistas particulares, hay cuatro grandes fórmulas para invertir en el metal. La más popular es la compra de oro físico. Auvesta, Apmex o Lingoro son algunas de las firmas vendedoras de metales preciosos más conocidas del sector. Otra opción es invertir a través de ETFs, que utilizan el metal como subyacente replicando su comportamiento. En general, son la mejor opción para inversionistas a corto plazo que quieren proteger su cartera cuando caen los precios de los bonos y de las acciones.

Los fondos de inversión (cuya correlación con los precios del metal está lejos de del que permiten la compra física) y los certificados y warrants (estos últimos operan con apalancamiento) son las otras alternativas para invertir en oro.

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