El proceso estadounidense, largo y complicado, concluirá el martes 8 de noviembre, cuando se realicen las elecciones presidenciales y el resultado es, de acuerdo con especialistas, de pronóstico reservado.

Evidentemente, el mejor resultado para México es que gane Hillary Clinton; no obstante, como en política, es necesario pensar en el peor de los escenarios, que es que el candidato republicano se alce con la victoria.

Los mexicanos nos negamos a pensar en que esta posibilidad se pueda materializar, pero es importante pensar que este resultado no esta tan lejano. En este sentido, me gustaría hacer referencia a un artículo del cineasta estadounidense Michael Moore y que de una manera sencilla expone las razones por las que él cree que Trump será el próximo presidente de Estados Unidos.

Para empezar, vale la pena destacar que Moore no está a favor de Trump; de hecho, lo califica como un miserable, ignorante, payaso y sociópata, de manera que su conclusión no deriva de un favoritismo ni de un deseo personal, sino de un análisis que, a su pesar, lo lleva a concluir que Trump será el próximo presidente.

Las razones por las que Trump será presidente son cinco. La primera es el voto de la clase obrera; quizá éste es el argumento más fuerte del candidato republicano, toda vez que los estados más importantes para los demócratas son los que constituyen el cinturón industrial de los Grandes Lagos, Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin, y son éstos estados los que está atacando Trump precisamente para arrancarles votos a los demócratas con el argumento de que por ellos se han perdido una gran cantidad de empleos a raíz del apoyo de los Clinton al Tratado de Libre Comercio con México.

De acuerdo con Trump, la firma del NAFTA ha contribuido a destruir a los estados industriales del medio oeste de Estados Unidos. Trump ha atacado no sólo este tratado sino también al TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica) en el que también se encuentra involucrado México, por lo que su conclusión es que está política comercial ha impactado negativamente a los habitantes de los estados que componen el cinturón industrial de la nación del norte.

Trump, fiel a su estilo estridente, amenazó incluso al gigante automotriz Ford, diciendo que si la compañía sigue adelante con sus planes de cerrar sus operaciones en Estados Unidos para trasladar la producción a México instrumentaría un arancel de 35% a cada automóvil que se envía de México a Estados Unidos. Esta posición le ha ganado miles de adeptos provenientes del sector manufacturero que han perdido sus empleos o que han visto mermado sus ingresos.

El segundo argumento de Moore es que Estados Unidos ha sido gobernado 240 años por hombres, razón por la cual mucha gente de ambos géneros ve en la llegada de Hillary Clinton un despropósito. Más aun, existe de acuerdo con Moore, un sentimiento generalizado de que el poder ha escapado de los hombres blancos, por lo que muchos grupos blancos ven en Trump un digno representante de su estirpe.

Otro tema relevante es que el verdadero problema para Hillary Clinton no es Donald Trump, sino ella misma. Es decir, en la visión de Moore, Hillary es tremendamente impopular y gris, al grado que 70% de los votantes en Estados Unidos piensa que Hillary no es de fiar y que es deshonesta, en pocas palabras, muchos estadounidenses la ven como la representante de la vieja política.

En este sentido, ningún demócrata se va a levantar el 8 de noviembre con el entusiasmo de salir a votar por Hillary de la misma forma en la que lo hicieron cuando Obama fue el candidato del Partido Demócrata o cuando Bernie Sanders estaba compitiendo en las primarias demócratas.

La cuarta razón es el llamado voto deprimido de Bernie Sanders, que implica que los seguidores de Sanders sólo comprometerán su voto, pero no están del todo convencidos de que Hillary sea la mejor opción. Esto quiere decir que un votante de Sanders no tratará de convencer a nadie de votar por Hillary y no llegará a las urnas con cinco acompañantes.

Finalmente, de acuerdo con Moore, Trump contará con el voto antisistema, es decir, ese gran grupo del electorado malvado que se encuentra a disgusto con la situación actual del país y que sabe que a través del voto puede inclinar la balanza hacia el cambio que representa Trump.

Millones de personas van a votar por Trump, según Moore, no porque estén de acuerdo con sus ideas o porque les guste su intolerancia, su racismo y su ego, sino simplemente porque pueden hacerlo.

De acuerdo con esta idea, mucha gente va a adoptar la posición de titiritero y votará por Trump sólo para saber cómo puede ser su mundo bajo la lógica de algo diferente a lo establecido por años.

Moore concluye que las elecciones las va a ganar el candidato que mantenga más motivados a los votantes y ése es Trump. El momento de la verdad se acerca.

*Manuel Guzmán Moreno es director de Asset Management en Monex Grupo Financiero.

mguzmanm@monex.com.mx