Si ganas 100 pesos y gastas 50, eso es economía, si ganas 100 pesos y gastas 120, ya hay problemas. Esta frase es una paráfrasis de un video grabado en el 2007 en una localidad española, previendo la situación por la que atravesaría el mundo dada la irracionalidad económica que había estado presente durante el auge de inicios de siglo y planteando que la economía no es cuestión de ciencia y estudio, sino de un verdadero sentido común.

Y es que por más de cuatro años se ha pretendido explicar, o más bien justificar, la situación económica por la que está atravesando el mundo, hundidos en una profunda crisis buena parte de los países hegemónicos, otros tantos al borde de ella, el boom de las entidades emergentes y el reordenamiento financiero mundial.

Aquella conversación del mencionado video enmarca perfectamente el origen y las consecuencias de la crisis actual: el mal manejo de la economía bajo preceptos populares.

No es una premisa personal. El vivir en permanente déficit, cualquiera que sea su dimensión, conllevará al endeudamiento, mismo que siendo base del capitalismo y del consumismo y con el descontrol que se manejó durante casi una década tenía que llevar a las economías al incremento deficitario hoy insostenible.

Pero también es elemento imprescindible de los modelos neoliberales el ahorro, la planeación presupuestal, el impacto del consumo en el bienestar de los individuos y el buen manejo de los recursos públicos en beneficio de la sociedad; durante esos años, el derroche, el sobreendeudamiento, el desconocimiento de los satisfactores y la adquisición de bienes no correlacionados con el nivel de ingreso tarde o temprano tenían que conducir a las macro y micro economías al lugar en el que se encuentran.

En espera de que la lección haya sido aprendida, es imperante reestructurar los modelos que sustentan la economía tanto de las entidades, como de las familias, si bien hay una gran necesidad de consumo (requerida e inducida) y como consecuencia el requerimiento del incentivo crediticio, los límites son por demás claros, el déficit no puede estirarse más allá de la disponibilidad de ingresos tanto de corto, como de largo plazo.

Gano 100 pesos, ahorro 10 (postergando algún consumo), consumo 90 pesos (incluido consumo inmediato, de bienes duraderos y pago de deudas por consumos de largo plazo). Lo que no pueda pagar no me lo puedo permitir. Dos premisas conducentes a la sanación de las economías personales y de las naciones.?

*El Mtro. Ricardo Gutiérrez es profesor del Tecnológico de Monterrey Campus Toluca. [email protected]