Hace ya más de un año, cuando la Reserva Federal incrementó su rango de tasa objetivo por primera vez desde la crisis financiera a 0.25-0.50% durante la reunión de diciembre del 2015, las condiciones económicas y de empleo mostraban una recuperación moderada, en línea con las expectativas de la institución. En ese momento, la inflación había registrado un crecimiento de 1.4% a/a y la tasa de desempleo se situaba en niveles de 5 por ciento.

A pesar de que a partir de ese momento se esperaba más de un alza de tasas en el 2016, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por su sigla en inglés) decidió esperar en todas sus reuniones y no fue hasta un año después, cuando en su reunión de política monetaria de diciembre del 2016, elevó su rango de tasas nuevamente, a 0.50-0.75 por ciento.

La inflación, excluyendo alimentos y energéticos, ahora había mostrado un avance a finales del 2016 de 1.6% a/a, (más cercano a 2% objetivo de la institución), al tiempo que la tasa de desempleo se había registrado en 4.6 por ciento.

Adicionalmente, las condiciones de la economía, así como las expectativas de los participantes de mercados en nuestro país vecino, habían cambiado, esto tras la inesperada victoria del candidato republicano Donald J. Trump.

Los mercados accionarios de EU han mostrado un rally desde el 8 de noviembre del 2016, llevando a los principales índices a tocar nuevos máximos históricos, principalmente motivados por las promesas que ha realizado la nueva administración, en referencia a los temas fiscales y económicos.

Por otro lado, el discurso proteccionista del presidente, sobre todo en la parte de regresar los empleos a Estados Unidos, en conjunto con las demás políticas, brindan un nuevo escenario.

Los últimos datos reportados en enero del 2017 muestran un crecimiento en inflación de 1.7% a/a, con una tasa de desempleo en 4.8%, nivel que muestra a la economía de Estados Unidos en pleno empleo.

Detalles como el tiempo, la manera y la magnitud de las políticas que desea implementar siguen siendo inciertos; por lo que la Fed tomó la decisión de mantener su rango de tasas en la primera reunión del 2017.

Sin embargo, a pesar de la incertidumbre en torno a las políticas del presidente estadounidense, el mejoramiento de las condiciones claves para la Reserva Federal ha sido evidente y a un mayor ritmo que en periodos anteriores, razón por la cual este 2017 podríamos ver un ritmo de incrementos de tasas más veloz que en años previos.

Al respecto, la presidenta de la Reserva Federal señaló en días recientes, que un movimiento a las tasas de interés podría ser apropiado, dado que el objetivo de empleo se ha prácticamente alcanzado y la inflación se ha reportado cerca de su meta de 2 por ciento. Asimismo, ha mencionado que podría ser imprudente esperar demasiado a la hora de incrementar las tasas.

Ahora, la pregunta que el mercado se está realizando: ¿subirá el Comité Federal de Mercado Abierto las tasas en su próxima reunión?

No se puede afirmar ni negar con seguridad; no obstante, la probabilidad que los inversionistas asignan a este hecho ha incrementado a más de 85% desde 20% que se veía hace unas semanas.

Lo que es un hecho es que la economía estadounidense se ha fortalecido a lo largo de los últimos meses, lo que deja ver que el momento apropiado se acerca y cada vez más rápido.

La próxima reunión se llevará a cabo los días 14 y 15 de marzo, donde independientemente de la decisión de subir o mantener las tasas, los inversionistas estarán buscando señales sobre el ritmo que la Reserva Federal prevé llevar este año. En la reunión pasada estimó tres subidas; habrá que ver si ésta será una de ellas.

*Montserrat Araujo Nagore es analista júnior en Interacciones Casa de Bolsa.