El viernes se llevó a cabo la reunión del Banco de México en la que se mantuvo sin cambio la tasa de interés interbancaria a un día en 4.5 por ciento. Esta reunión era esperada con particular expectativa, por ser la primera del año y al presentarse poco después de la degradación de la calificación de la deuda soberana de varios países europeos.

Los elementos que destacan dentro del comunicado tienen que ver principalmente con el fuerte deterioro de las condiciones externas, principalmente en Europa.

En este sentido, el instituto central indicó que la falta de acuerdos para solucionar las dificultades de la deuda soberana y la vulnerabilidad de gran parte de las instituciones financieras europeas ha conducido a un proceso de desapalancamiento de los bancos, lo que ha repercutido en el desempeño de la actividad económica.

Asi, se ratifica en el comunicado que en este 2012 la zona euro entrará en recesión.

Si bien es cierto que las medidas que las autoridades financieras europeas instrumentaron lograron atenuar las necesidades de liquidez, también lo es que persisten los altos niveles de endeudamiento y los fuertes desequilibrios fiscales.

En lo referente a Estados Unidos se reconoce que los indicadores más recientes apuntan hacia una mejoría lenta pero gradual, aunque persisten los problemas estructurales de finanzas públicas, desempleo, sobreendeudamiento de los hogares y del mercado de vivienda que indican un desempeño modesto de la economía en los siguientes trimestres.

Habrá que sumar a los temas estrictamente estructurales el proceso electoral que se presentará este año en Estados Unidos y que claramente ha frenado la falta de acuerdos políticos que permitan avanzar más rápido y con más profundidad en la solución de los problemas financieros y económicos de ese país.

En el caso de las economías emergentes se indica que siguen siendo el motor de la economía mundial, pero no quedan exentas del proceso de desaceleración global.

En el caso de México, el comunicado destaca que la trayectoria de la actividad productiva sigue siendo positiva, pero ha perdido cierto dinamismo ante el deterioro de la economía de Estados Unidos, aunque también se aprecian signos de desaceleración en algunos componentes de la demanda interna.

Con esto, el banco central estima que la brecha de producto se seguirá cerrando pero a una velocidad menor a la prevista. Consecuentemente, la inflación ha mostrado una evolución favorable. Vale la pena destacar que la depreciación del peso ha inducido un aumento en el precio relativo de las mercancías con respecto a los servicios, aunque no se observan efectos de segundo orden en la formación de precios.

En todo caso, el Banco de México estima que los riesgos para la inflación se encuentran relacionados con una dinámica adversa de los mercados financieros internacionales y el repunte en algunos precios agropecuarios. Para la economía en conjunto, el mayor riesgo es el debilitamiento extremo tanto de la demanda externa como de la interna.

La parte medular del comunicado es la relacionada con el fuerte deterioro de las condiciones de la economía mundial y su repercusión sobre la actividad productiva de México. Sin embargo, las condiciones de incertidumbre mundial reducen el margen para que el Banxico pueda recortar la tasa de interés, de hecho hoy son pocos los analistas que esperan este movimiento.

En todo caso habrá que esperar el impacto que pueda tener el mayor gasto asociado al proceso electoral sobre la actividad económica, así como el mayor tipo de cambio en las ventas externas. Que no nos extrañe que en un entorno de una mayor demanda agregada, el siguiente movimiento sea de alza en la segunda parte del año.

*Manuel Guzmán M. es director ejecutivo de Administración de Portafolios y Análisis y Estrategia Económica de Grupo Financiero Ve por Más.