En las últimas semanas, la percepción de riesgo sistémico disminuyó de manera considerable a nivel global, de la mano de una ola de acciones de política monetaria por parte de los principales bancos centrales, en un esfuerzo por dar mayor impulso a sus economías:

1. El 30 de agosto, el Banco Central de Brasil redujo por quinta ocasión en el año su tasa de referencia hasta 7.50 por ciento.

2. El Banco Central Europeo anunció medidas de política monetaria expansiva el pasado 6 de septiembre, en donde se incluyó un programa de compras ilimitadas en el mercado secundario de bonos de países con problemas de solvencia.

3. La Reserva Federal de Estados Unidos anunció el 13 de septiembre que lanzaría una tercera ronda de estímulos monetarios (QE3: Quantitative Easing) en la que comprará 40,000 millones de dólares mensuales en bonos respaldados por hipotecas por un periodo no establecido.

4. El Banco Central de Japón decidió, el pasado 18 se septiembre, ampliar su programa de compra de bonos prácticamente al doble del monto actual.

Lo anterior ha tenido un impacto diferenciado en los mercados, con una revaluación de la mayoría de las divisas frente al dólar estadounidense, importantes avances en los mercados accionarios, incrementos en los precios de algunos commodities y en primera instancia alzas en las tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que a su vez afectaron el mercado local de bonos M.

Sin embargo, después del retroceso observado en los mercados de bonos del Tesoro y de bonos M en las últimas semanas, éstos presentaron una recuperación considerable en la semana del 17 al 21 de septiembre.

La recuperación pudo estar influida por el retorno del nerviosismo a los mercados, ante la prolongación de las discusiones en el Parlamento español para solicitar un rescate económico a través del Mecanismo de Estabilidad (Mede), que les permitirá acceder al programa de compra de bonos del Banco Central Europeo.

En las próximas semanas, es poco probable que esta dinámica de recuperación en el mercado de bonos M asuma un carácter sostenido ante las siguientes circunstancias:

• El comportamiento adverso que la inflación en México ha presentado desde junio del presente año y que alcanzó una tasa anual de 4.73% en la primera quincena de septiembre.

• La mayor liquidez en los mercados que implican las medidas de laxitud monetaria podría generar nuevas alzas en las tasas de los bonos del Tesoro.

• Si bien el acceso al mecanismo anunciado por el BCE está condicionado, cabría esperar que eventualmente los países con necesidad harán uso del mecanismo de compra de bonos, lo que favorecerá el atractivo de los bonos y mercados accionarios en Europa.

En este orden de ideas podría esperarse una confirmación del proceso de consolidación en el que el mercado de deuda local ha estado inmerso en las últimas nueve semanas. Sin embargo, conviene destacar que la aprobación de la reforma laboral, ya en discusión en el Congreso, antes de finales de año puede cambiar esta perspectiva por cuanto favorece la posibilidad de una mejora en la perspectiva de calificación soberana de México.

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