El entusiasmo que le generó a ICA participar en el Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018 ha comenzado a menguar. Su presidente, Bernardo Quintana, se había dicho listo para construir trenes, carreteras, puentes o aeropuertos.

Pese a obtener (con un consorcio en el que participa con el 37.75%) uno de los primeros contratos bajo la nueva Ley de Asociación Público-Privada con Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, el acueducto VI, que implica una inversión de 17,684 millones de pesos, el escenario es complejo para ICA.

En los últimos 52 días ha declinado en dos ocasiones presentar propuestas técnicas y económicas relacionadas al desarrollo de trenes de pasajeros que implican inversiones superiores a los 59,0000 millones de pesos.

El 15 de octubre su representante legal, Esteban Sánchez, dijo a la Dirección General de Transporte Ferroviario y Multimodal que no estaba en condiciones de presentar una propuesta en esa oportunidad para el desarrollo del Tren de Alta Velocidad México-Querétaro.

El interés en el proyecto quedó manifestado en las 146 preguntas que hizo durante la primera junta de aclaraciones, con lo cual fue la firma con más inquietudes.

Este lunes, la Secretaría de Obras y Servicios del gobierno del DF informó que ICA y dos empresas más declinaron continuar en el proceso de licitación para construir el tercer tramo del tren interurbano México-Toluca, con inversión de 9,000 millones de pesos. Previamente se habían licitado tres fases del proyecto en las cuales participó ICA. Sus deseos se materializaron cuando le fue adjudicada la construcción de un túnel por donde pasará el tren, por 2,855.4 millones de pesos.

Además, la firma ha dejado en claro su interés de participar en la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, para lo cual formó un consorcio con Prodemex, Teya, Hermes, GIA, Grupo Carso, Coconal y Marhnos.

Dicho grupo es liderado por ICA, con una participación de 18.2 por ciento.

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