Un día como el de ayer se complica para las explicaciones sobre el precio de los commodities, especialmente porque la sangría sigue, pero más allá de eso y más allá de intentar ser congruente, quiero llamar tu atención y evidenciar que este mercado es más peligroso ahora de lo que creemos.

El contexto generalizado no indica que debamos seguir bajando en maíz trigo y soya.

Hace una semana el maíz hizo un alto de 728 dólares/bushel y hace dos semanas vimos un alto de 793, todo en el contrato de julio. Ayer el maíz cerró en 680 y no es cosa ligera o liviana.

La caída de precio en términos de centavos o porcentaje no es tan escandalosa como lo es el contexto en el que se da y esto simplemente nos muestra que los valores bursátiles en muchos activos, incluyendo los commodities, son sólo un castillo de naipes y me inclino a decir que son obra y gracia de política económica.

Los ministros de Finanzas y sus amigos las dibujan, los gobiernos las avalan y los bancos centrales y organismos del Tesoro las implementan a modo de pasar a la población el mensaje económico que quieren emitir.

Por otro lado China, según fuentes muy confiables, está comprando maíz en silencio, llevan más de 1.5 millones de toneladas, según fuimos informados.

El gigante asiático seguirá comprando si el precio hace sentido, independientemente de lo que dicte su conciencia restrictiva en lo económico, el maíz no es una necesidad, es una obligación, y China podrá bajar el ritmo de construcción, pero no puede dejarle de dar de comer a los que ya están.

Sea lo que sea, entre la crecida en el consumo con las bajas de precio y lo indefinido que está el tema de la oferta en el ciclo maicero de Estados Unidos, es imposible hablar de precio bajando a este ritmo y ser congruente, no hay nada más alcista que un precio bajando.

En el lado de los chismes y para que no digan que no lo dije, hoy se dice que Barclays desinvierte por completo en su cartera de commodities.

La salida tiene algunos días, pero se acrecentó recientemente, además se comenta que hay algunos otros fondos que están cambiando de estrategia de inversión para los commodities.

Lo anterior no es nuevo ni sorpresivo, el inversionista sofisticado gusta de hacer migrar plata adonde mejor le acomoda, yo veo cómo gente con mucho colmillo financiero se sube a la carreta de commodities un tiempo, le saca el jugo que quería y luego sale para comprar bienes raíces o algún otro instrumento sexy que se le pone en el camino.

Los flujos de dinero entran y salen constantemente, hay mucho dinero que no es terco y no gusta de quedarse en algún mercado a inventar transacciones, que éste no da sólo por amor a la categoría.

Sin embargo, con todo lo anterior dicho, aun cuando mucho capital emigra constantemente, también mucho entra en el mercado, ésa es la fortuna de la diversidad de opinión y eso en el balance siempre reponía lo salido y alcanzaba para derramar el vaso y mantener los precios en ascenso.

Hoy, la verdad es que el dinero nuevo no entra al mismo ritmo y más allá del que se va, lo que se extravía es el que no llega con ese nuevo torrente económico.

Si lo anterior es el efecto, la causa es una o muchas; sin embargo, como la más visible y más tacita es fácil de identificar, podemos decir que la culpa es de Grecia.

Remataré diciendo y afirmando lo que siempre he dicho: El valor y el precio no son amigos en la arena de commodities, hoy no sabemos en dónde estamos, los mercados se mantienen irracionales más tiempo que uno solvente .

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