A tan sólo dos semanas de que finalice el año, las negociaciones sobre el denominado abismo fiscal en Estados Unidos parecen no tener una clara definición; hay que recordar que, de no lograrse un acuerdo, entrarán en vigor de manera automática una serie de medidas restrictivas que incluyen recortes al gasto e incremento de impuestos.

Lo anterior ha levantado la preocupación del Presidente de la Reserva Federal de ese país, que recientemente enfatizó las implicaciones negativas que estas medidas fiscales altamente contractivas puedan tener sobre la economía; si bien la medidas contempladas en el abismo fiscal podrían llevar a Estados Unidos de regreso a una recesión en el 2013, una corrección abrupta de las finanzas públicas bien puede encaminarlos hacia una senda sostenida de crecimiento en el mediano plazo.

Ante el riesgo percibido, la Fed decidió meter a fondo el acelerador en la política monetaria y lanzar un nuevo programa de estímulo cuantitativo -poco ortodoxo– que se sumará al ya anunciado en octubre de este mismo año. De manera paralela, la institución aseguró la permanencia de una postura monetaria expansiva al menos hasta que:

• La tasa de desempleo logré descender a magnitudes inferiores a 6.5 por ciento.

• La inflación estimada para uno o dos años adelante no esté más de medio punto porcentual por arriba del objetivo puntual de la Fed (2.0 por ciento).

• Las expectativas de inflación de largo plazo continúen bien ancladas.

En un horizonte de corto plazo, la prolongación en las discusiones para resolver el precipicio fiscal bien podría mantener a la baja las tasas de los bonos del Tesoro en Estados Unidos; los rendimientos de estos instrumentos representan el costo de oportunidad de invertir en bonos M, por lo que un descenso de los mismos tendería a elevar el atractivo del mercado local y favorecer nuevos descensos en sus tasas de rendimiento.

Además, un buen desempeño del mercado local de bonos M en las próximas semanas estaría sustentado en los siguientes factores internos:

1. La autoridad monetaria (Banxico) reconoció que se disiparon los riesgos inflacionarios en México; prácticamente, elimina la posibilidad de observar un alza en la tasa de referencia del Banco durante el primer trimestre del 2013.

2. El compromiso con la disciplina fiscal plasmado en la propuesta del presidente Enrique Peña Nieto, en donde decretó una meta puntual de 0% para el déficit fiscal en el 2013 (actualmente, en 2 por ciento). Constituye una medida que, sin duda, impactará de manera favorable las expectativas de los mercados y probablemente, la opinión de las agencias calificadoras.

3. Un fenómeno estacional. El próximo 20 de diciembre se pagará el cupón de todos los valores gubernamentales y vencerán un bono M (M121220) y un Udibono (S121220); la gran liquidez que esto arrojará al mercado bien puede tener un impacto favorable al descenso de tasas de interés.

Con base en los argumentos anteriores, hay una clara posibilidad de que las tasas a lo largo de la curva local de rendimientos presente un descenso de alrededor de 20 puntos base en un horizonte de corto plazo.?

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