El Banco de México publicó recientemente las minutas de política monetaria correspondientes a la reunión del 5 de mayo, donde se decidió mantener sin cambio el nivel de la tasas de referencia en 3.75 por ciento. La conclusión parece ser que la economía mexicana ha tenido un buen desempeño en los primeros meses del año, pero el entorno global plantea retos importantes hacia adelante

En la parte internacional, se destaca en las minutas que las expectativas de crecimiento de la economía mundial se siguen ajustando a la baja como resultado de una dinámica de expansión inferior en las economías emergentes.

Aunque se ha aminorado la volatilidad en los mercados financieros, de acuerdo con los miembros de la junta de gobierno, el balance de riesgos para la economía global es a la baja, como reflejo básicamente de cuatro elementos: a) la creciente incertidumbre política y económica en Brasil, b) las dudas respecto del resultado del referéndum en Reino Unidos sobre su permanencia o no en la Unión Europea, c) la crisis migratoria en Europa y d) la tendencia proteccionista por parte de algunas economías avanzadas.

En este contexto, se destaca la marcada desaceleración de la actividad económica en Estados Unidos, que se pudo observar en un incremento en el PIB de tan sólo 0.5% en el primer trimestre del año, cifra que resultó significativamente más baja que 1.4% registrado en el cuarto trimestre del 2015.

El magro desempeño de la economía estadounidense se debió al efecto rezagado que la apreciación del dólar ha tendido sobre la inversión no residencial, las ventas al exterior y la producción industrial. La desaceleración de estos sectores de la economía no pudo ser contrarrestada por la evolución positiva del mercado laboral, el crecimiento en el ingreso de los hogares y los crecientes niveles de confianza de los consumidores.

Se destaca en el documento, por su impacto en la economía mexicana, la caída de 2.2% en la producción industrial de Estados Unidos durante el primer trimestre del año y que siguió a la contracción de 3.3% en el último trimestre del 2015. Esto confirma el mal momento por el que atraviesa este sector de la economía, resultado del deterioro de la minería, particularmente de las actividades relacionadas con la energía.

Una de las noticias positivas que se pueden encontrar a nivel internacional es el buen desempeño de la economía de la zona euro. Efectivamente, indicadores preliminares muestran que el PIB se expandió a una tasa trimestral anualizada de 2.2%, lo que resultó superior al crecimiento de 1.3% observado en el último trimestre del 2015. Aunque la expansión es aún moderada, es interesante observar que se empieza a consolidar una tendencia ascendente de la actividad económica de la zona euro.

Los elementos que explican el buen desarrollo de la economía europea son el relajamiento de las condiciones crediticias junto con una postura fiscal más expansiva. No obstante el mejor momento por el que pasa la zona euro, los miembros de la Junta de Gobierno comentan que se enfrentan retos provenientes de un entorno externo frágil: la apreciación del euro y la incertidumbre prevalecientes en torno al efecto de las tasas de interés negativas de los depósitos sobre la estabilidad del sistema financiero.

Por su parte, las economías emergentes continúan registrando un deterioro debido, entre otras cosas, a que la zona de Latinoamérica se encamina a una contracción económica por segundo año consecutivo ante el mal desempeño de Brasil y Venezuela, además de severos recortes fiscales en otros países por la caída en las cotizaciones internacionales de materias primas.

Contrarrestando los riesgos internacionales provenientes de Brasil, la economía China empieza a mostrar signos de una modesta recuperación, sobre todo a partir de marzo. Esto último, resultado de la instrumentación de diversas medidas de estímulo monetario y fiscal, las cuales se han reflejado en más proyectos públicos de inversión en infraestructura y en un repunte del sector inmobiliario.

En el marco de este delicado entorno global, la economía mexicana presentó un crecimiento mejor a lo esperado en los primeros meses del año. El impulso en la primera parte del año provino principalmente de la expansión del consumo privado que alcanzó a compensar el mal desempeño de la inversión y de la demanda externa.

Efectivamente, los primeros meses del año pusieron en evidencia el débil desempeño de las exportaciones manufactureras. Tanto las exportaciones a Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, como aquellas dirigidas al resto del mundo continuaron a la baja, en lo que se refiere a las ventas automotrices y en las no automotrices.

Lo anterior se ha reflejado igualmente en el decaimiento de la actividad manufacturera en nuestro país ante la fuerte correlación que se tiene con la producción industrial en Estados Unidos y que en el futuro, se estima, registrará un desempeño aún frágil. De esta forma, es previsible que el crecimiento del PIB de México siga asociado a un buen desempeño del mercado interno y no a las ventas externas.

En este sentido, se enfatiza en las minutas que el mercado laboral continúa mostrando un buen desempeño, al igual que el número de puestos de trabajo afiliados al IMSS. Asimismo, en los primeros meses del presenté año los salarios reales continuaron incrementándose, al igual que la productividad laboral, lo que permite anticipar una mayor fortaleza del consumo privado.

Así las cosas, es de destacarse el buen resultado de la actividad económica en México, aunque el contexto internacional impone rigideces a un dinamismo más acelerado. En este contexto, uno de los temas relevantes a observar en el futuro próximo es la forma en la que la política monearía en nuestro país enfrenta los retos de promover un mayor crecimiento económico y de contener los efectos de la volatilidad importada sobre los mercados financieros locales.

*Manuel Guzmán M. es director de Asset Management en Monex Grupo Financiero.

mguzmanm@monex.com.mx