Es la fórmula ideal para reforzar el balance de los bancos. Los bonos contingentes convertibles (Cocos, por su jerga en inglés) perpetuos se han convertido en una pieza clave para cuadrar los niveles de capitalización de solvencia de cara a Basilea III.

BBVA fue el pionero en España y en Europa, con una emisión por 1,500 millones de dólares (1,100 millones de euros) en mayo del año pasado, y ahora ha vuelto a repetir, aunque esta vez con una emisión denominada en euros.

La entidad comenzó su road show entre inversionistas europeos y asiáticos el pasado viernes y hoy ha cerrado la emisión por un total de 1,500 millones de euros con 600 inversionistas que han lanzado peticiones por más de 14,000 millones de euros.

Las entidades que se han encargado de la colocación han sido Barclays, Citi y Morgan Stanley.

Un operador de renta fija confirma que el interés despertado por los inversores institucionales por este tipo de productos es extremadamente elevada.

La rentabilidad finalmente se ha situado en 7%, muy por debajo de 9% que ofreció en la primera emisión. Entonces, la emisión obtuvo un éxito tal que el libro de órdenes superó los 9,000 millones de euros.

Los bonos son una suerte de participaciones preferentes. La diferencia radica en que los Cocos se transforman en acciones si el nivel de solvencia cae por debajo de un nivel determinado;en este caso, si baja de 5.25 por ciento.

El instrumento computará como capital Tier I adicional bajo Basilea III las nuevas normas internacionales de regulación bancaria que estarán completamente vigentes a comienzos del 2019.

Al cierre del pasado ejercicio, BBVA concluyó con un nivel de capitalización de capital de 9.8% de acuerdo a las nuevas normas de Basilea como si fueran completamente aplicables.

Las entidades financieras de todo el mundo se han puesto manos a la obra y las emisiones se han sucedido desde la efectuada por BBVA el año pasado.

Los Cocos vendidos por las entidades financieras no computan como capital de primera categoría bajo Basilea III, pero aun así son necesarios de cara a disponer de un colchón adicional.

Ante la fuerte demanda de este tipo de productos, las entidades financieras han optado por comercializarlos exclusivamente entre inversionistas profesionales.