El mercado automotriz de Brasil, que representa 10% de las ventas consolidadas de Rassini, está mandando señales de recuperación, luego del impacto que sufrió por la recesión económica del país que tiró la demanda de automóviles y depreció la moneda local, el Real brasileño.

“Nuestra división de Brasil se está recuperando, los tres años anteriores han sido negativos. Logramos que la división fuera sustentable con recursos propios y ahora se está empezando a ver la recuperación en la producción”, dijo Edgar Landeros, analista financiero con relación con inversionistas en Rassini.

Agregó que de las dos plantas que operan en Brasil concentraron la mayor parte de la producción en sólo una para reducir al máximo los gastos fijos y poder subsistir.

Recordó que Brasil llegó a representar 30% de las ventas del grupo.

Las ventas para la unidad de suspensiones aumentaron 44% en pesos mexicanos y 15% en volumen durante los primeros nueve meses del año respecto al 2016. Incluso, obtuvo un nuevo contrato que impulsará su recuperación, indicó la empresa en su tercer reporte trimestral 2017.

Frenan adquisiciones

Landeros explicó que no tienen planes de adquisiciones; no obstante, están abiertos a tomar alguna oportunidad que se les presente.

Recordó que el año pasado buscaban opciones para comprar alguna planta para muelles y para frenos. En la última división tenían negociaciones avanzadas, pero se suspendió el proceso a petición de la contraparte.

Tras la renegociación del TLCAN decidieron “aplazar cualquier decisión para estar listos y darle continuidad a la empresa en caso de que se llegara a cancelar el acuerdo comercial”.

Caída en precio de acción

Cuando Donald Trump fue elegido como presidente de los Estados Unidos, las acciones de Rassini se negociaban en alrededor de 86.7 pesos cada una.

Finalizaron en 70.71 pesos en la Bolsa Mexicana de Valores, equivalente a una minusvalía de casi 16 pesos o de 18.44 por ciento.

“Todo lo que está pasando con la caída en el precio de la acción es incertidumbre y quizá por el desconocimiento de que la operación de la empresaria es sana”, explicó Landeros.

Agregó que la operación no ha cambiado, las ventas se han mantenido, por lo que consideró que “no hay razón para preocuparse, fuera de la incertidumbre de lo que pasará con el TLCAN”.

Incluso si se llegara a cancelar y se llevaran la producción a Estados Unidos “llevaría tiempo”, sostuvo.

el 2018, estable

Edgar Landeros explicó que a pesar de todos los pronósticos negativos, el 2017 ha sido un “buen año”.

Aunque en los ingresos de Rassini se registró una caída, respecto al 2016, se ha compensado con los nuevos negocios, principalmente la división de frenos ha crecido.

Consideró que el 2018 será un año estable, aunque no se esperan crecimientos de doble dígito, como el de los últimos cinco años.

“La industria está entrando en un periodo de estabilidad, no vemos razones que nos pudieran indicar alguna crisis como la del 2008, creemos que vienen periodos con crecimientos en producción”, dijo.