Los inversionistas globales llevaron, en octubre, a sus títulos a su mayor alza en seis meses, a pesar de los sacudones en las bolsas mundiales, y redujeron su efectivo al menor nivel desde febrero, de acuerdo con Reuters.

En el mes previo a la elección presidencial de Estados Unidos y a pesar de algunas señales adustas de la temporada de reportes del tercer trimestre, las acciones estadounidenses fueron las más demandadas ante la aparición de buenos datos macroeconómicos.

Mientras los inversionistas digerían las fuertes políticas de estímulo monetario por parte de los principales bancos centrales del mundo, la encuesta a 46 fondos en Estados Unidos, Europa , Gran Bretaña y Japón mostró que la distribución general de acciones estadounidenses aumentó a 49.2%, el máximo desde julio.

Para destacar la confianza y la determinación de los bancos centrales para ajustar las tasas de interés a cerca de cero, las participaciones en efectivo cayeron a su menor nivel -5.1% desde febrero, mientras que las asignaciones globales de acciones llegaron a 50% por primera vez desde abril.

Además, creció la esperanza de que ya ha pasado lo peor de la crisis de deuda en la zona euro y las propiedades de bonos en euros en las carteras de renta fija subieron a máximos desde mayo.

Se espera que Grecia permanezca en la zona euro y creen que las tasas de los bonos españoles han alcanzado su máximo.

La continua acumulación de acciones se produjo mientras los mercados bursátiles mundiales registran su primer mes en números rojos desde mayo.

El retorno sobre activos de acciones sigue siendo moderado sobre una base de seis meses, pero parece mejor que en cualquier otra clase de activos, por ejemplo: efectivo, bonos o inversiones alternativas , dijo el estratega de Natixis, Jean Patrick Dubrun.

Los fondos se mantuvieron divididos acerca de si una victoria Barack Obama o el candidato republicano, Mitt Romney, sería mejor para los precios de los activos globales. Sin embargo, comentaron que las acciones de EU generalmente tienen buenos rendimientos después de una elección, más allá del resultado de la misma.

Pero con el foco puesto en el abismo fiscal posterior a la elección, que conllevaría aumentos tributarios y recortes de gasto, las propiedades del Tesoro estadounidense en carteras de renta fija sufrieron su mayor caída mensual desde marzo y su peor baja en cinco meses.