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Cuotas de supervisión de la CNBV pegan a Uniones de Crédito en 2026
Con alzas de hasta 204% en cuotas de supervisión, las Uniones de Crédito advierten presión operativa en plena apuesta por detonar financiamiento productivo para las empresas

Benjamín Sacal, presidente de ConUnión.
Cancún, Q. Roo. En medio del debate sobre cómo llevar más financiamiento a las empresas mexicanas, las Uniones de Crédito llegaron a la 89 Convención Bancaria con el mensaje de que el aumento en las cuotas de supervisión de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) puede convertirse en una presión adicional para un sector que busca ganar espacio dentro del crédito productivo.
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En entrevista con El Economista, Benjamín Sacal Gimbel, presidente del Consejo Mexicano de Uniones de Crédito (ConUnión), advirtió que algunas entidades enfrentan incrementos que alcanzan hasta 204% en las cuotas de supervisión, justo cuando el país busca fortalecer a las pequeñas y medianas empresas (pymes), ampliar la proveeduría local y aprovechar el empuje del nearshoring.
Los datos en el sitio de la CNBV muestran la magnitud del ajuste, aquí unos ejemplos: Unión de Crédito Allende pasó de pagar 440,608 pesos anuales a 1,338,327 pesos, un incremento de 203.75 por ciento. La Unión de Crédito para la Contaduría Pública subió de 838,798 a 1,947,190 pesos, un alza de 132.14%; mientras que FICEIN Unión de Crédito pasó de 1,965,396 a 3,053,577 pesos, lo que representó un aumento de 55.37 por ciento.
Más allá del porcentaje, explicó que la preocupación del sector radica en el efecto que este ajuste puede tener sobre intermediarios que operan cerca del empresario, conocen actividades regionales y atienden segmentos que no siempre encajan en los esquemas tradicionales de la banca comercial.
"No tiene sentido impulsar más crédito para la actividad productiva y, al mismo tiempo, elevar de forma abrupta la carga para intermediarios que ya atienden a empresas", dijo Benjamín Sacal, presidente de ConUnión.
El costo regulatorio
Para ConUnión, el incremento en las cuotas no es un tema menor ni aislado. Sacal mencionó que el ajuste ocurre tras la desaparición de un esquema transitorio que en 2025 ayudó a amortiguar el impacto de estos cobros. Sin esa gradualidad, varias Uniones de Crédito comenzaron este 2026 con una presión mayor en sus costos regulatorios.
La lectura del organismo es que el alza no necesariamente guarda proporción con un mayor riesgo operativo, con un crecimiento en la supervisión o con un aumento en el volumen de negocio de todas las entidades. Por eso, "el tema fue llevado al terreno de la política financiera: no sólo se trata de cuánto pagan, sino de cómo ese costo puede afectar la capacidad de intermediación de un sector que participa en el financiamiento empresarial".
El punto cobra relevancia porque México mantiene una discusión abierta sobre cómo acelerar el crédito productivo. "La apuesta por atraer inversiones, incorporar proveedores nacionales a nuevas cadenas de valor y fortalecer la manufactura requiere recursos oportunos, pero también vehículos capaces de colocar esos recursos con conocimiento del negocio".
Uniones de Crédito
En ese contexto, Sacal insistió en que las Uniones de Crédito deben dejar de verse como un actor periférico dentro del sistema financiero. A su juicio, son una pieza útil para conectar a las empresas con esquemas de financiamiento más ajustados a su realidad operativa.
La lógica de estas entidades, explicó, es distinta a la del crédito masivo. Su operación parte de la cercanía con el empresario, del entendimiento del sector y de la posibilidad de evaluar proyectos desde una óptica más vinculada a la actividad productiva. Por eso, ConUnión sostiene que pueden funcionar como puente entre la banca de desarrollo y empresas que requieren fondeo, pero no siempre acceden a él por los canales tradicionales.
La conversación, añadió, no debería centrarse sólo en expandir el crédito desde la banca comercial. También tendría que considerar a los intermediarios especializados que ya existen, están regulados y tienen capacidad para acompañar proyectos en distintas regiones del país.
Las Uniones de Crédito pueden conectar recursos con empresas reales, pero requieren condiciones regulatorias consistentes con el papel que desempeñan dentro del financiamiento productivo", dijo Sacal.
Más crédito
La posición de ConUnión en la Convención Bancaria se enfocó a que el financiamiento productivo no depende sólo de que haya más recursos disponibles, sino de que existan canales eficaces para hacerlos llegar a las empresas.
Consideró que el reto para México no es únicamente bancarizar más, sino fortalecer un ecosistema de intermediación que entienda diferencias sectoriales, tamaños de empresa y realidades regionales. En esa ecuación, las Uniones de Crédito buscan reposicionarse como parte de la solución y no como un actor secundario.
"Si el país quiere traducir su potencial económico en crecimiento real, se tendrá que revisar tanto los mecanismos para ampliar el crédito como las cargas que hoy pesan sobre quienes ya participan en esa tarea", concluyó el presidente de ConUnión.



