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Viejos aliados de Saleh lo consideran traidor y lo matan
El expresidente gobernó el país durante 33 años; tras su expulsión del poder en el 2012 intentó tomar revancha.
El expresidente de Yemen, Alí Abdalá Saleh, murió durante los combates en la capital, Saná, pocos días después de que se rompiera su alianza con los insurgentes hutíes, confirmó una dirigente de su partido.
“Cayó como un mártir defendiendo la República”, declaró Faika al Sayed, una miembro del comité central del partido del exmandatario, el Congreso Popular General (CPG), atribuyendo su muerte a los hutíes.
Sayed dijo que Saleh, de 75 años, y otros altos responsables del CPG fueron alcanzados por los disparos de los hutíes cuando abandonaban la capital yemení, bajo control de estos rebeldes, para dirigirse a zonas en manos de sus propias fuerzas.
Milicianos hutíes bloquearon un convoy de cuatro vehículos a unos 40 km al sur de Saná y mataron a Alí Abdalá Saleh, así como al secretario general del CPG, Arif Al Zuka, y a su adjunto Yasir Al Awadi, declaró a la AFP una fuente militar, que requirió el anonimato.
Poco antes, los rebeldes habían anunciado la muerte de Saleh en un comunicado difundido en su cadena de televisión, Al Masirah.
Según el texto, “el ministerio de Interior (controlado por los rebeldes) anuncia el fin de la milicia de la traición y la muerte de su jefe (Alí Abdalá Saleh) y de un número de sus partidarios criminales”.
En un video de los rebeldes, se veía lo que parecía el cuerpo sin vida de Saleh, con una profunda herida en la cabeza, transportado en una tela estampada de flores.
Ayer en Saná persistían intensos combates entre los partidarios de Saleh y los rebeldes hutíes, apoyados por Irán.
Ambos bandos se aliaron hace tres años para arrebatar el control de la capital al gobierno reconocido internacionalmente. Sin embargo, su alianza saltó en pedazos la semana pasada, en medio de enfrentamientos entre las dos facciones y acusaciones de traición.
Tras la ruptura del acuerdo, Saleh se dijo dispuesto a “pasar página” y a dialogar con los sauditas, sus enemigos en estos últimos años.
Reconquistar Saná
Aprovechando el caos en la capital, el presidente yemení, Abd Rabbo Mansur Hadi, cuyo gobierno opera desde Adén, decidió actuar e intentar reconquistar la ciudad.
“El presidente dio como orden a su vicepresidente Ali Mohsen Al Ahmar, que se encuentra en Marib (al este de Saná), de activar la marcha de las tropas hacia la capital”, anunció el lunes un miembro de su entorno.
Con las tensiones regionales entre Arabia Saudita e Irán de telón de fondo, el gobierno de Hadi, apoyado militarmente desde marzo de 2015 por una coalición dirigida por Riad, no cesa de acusar a Teherán de respaldar a los hutíes. Para él, Saná está bajo “influencia persa”.
Temible estratega
El expresidente yemení, Alí Abdalá Saleh era un temible estratega que gobernó Yemen durante 33 años e intentó sin descanso tomar su revancha tras su expulsión del poder en el 2012.
Su última alianza, sellada en el 2014 con los rebeldes chiitas hutíes para dañar la autoridad de su sucesor, Abd Rabo Mansur Hadi, tuvo consecuencias funestas para él.
Ironías del destino, Saleh, de 75 años, miembro de la minoría zaidita de la que proceden los hutíes, había combatido contra éstos durante más de seis años, entre el 2004 y el 2010, cuando era presidente.
La toma de la capital, Saná, en septiembre del 2014 y los avances posteriores de los hutíes en el resto de Yemen no habrían sido posibles sin la participación activa de unidades militares leales a Saleh, que disponía además de poderosos contactos en la administración, consideran los expertos.
Pero, después de tres años de cooperación, sus partidarios y los hutíes se enfrentaron la semana pasada en la capital. La crisis por el control de las finanzas y el reparto del poder, agravada por sospechas de contactos secretos entre el expresidente y Riad, originaron el conflicto en el seno del bando rebelde.
Después del 2012, el expresidente Saleh se negó a exiliarse y permaneció al frente de su partido al que también pertenece su sucesor.
