La llegada de Luis Videgaray a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) se asemeja a una operación a corazón abierto. El presidente Peña Nieto le coloca un marcapasos a la cancillería para protegerla del sobreestrés generado por Donald Trump. La intervención era urgente.

Dos factores justifican la presencia de un secretario como Videgaray en el edificio de avenida Juárez. El primero de ellos es la preocupante debilidad de Claudia Ruiz Massieu en un momento crítico como es la transición presidencial estadounidense, y el segundo factor es, si Luis Videgaray es un interlocutor del próximo presidente de Estados Unidos, es mejor que lo haga desde un espacio institucional.

Luis Videgaray convertirá a la SRE en foco de atención y tensión como pocas veces lo ha tenido; su llegada no forma parte del plan original de gobierno; y trastoca el proceso transexenal. Claro, monopoliza la atención de la cancillería en la llegada de Donald Trump. Videgaray delegará funciones en el secretario del ramo, Carlos de Icaza. Entre sus primeras decisiones estará procesar la salida del subsecretario para América del Norte, Paulo Carreño. Un fusible quemado desde el día que insultó a Donald Trump.

En la agenda de Relaciones Exteriores que ya tiene Luis Videgaray frente a él se encuentra: la competencia, otra vez, con Brasil, por un sillón en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; preparar el G20 de Alemania; las cumbres Apec y Alianza del Pacífico; detonar o enterrar el MIKTA, y preparar la participación de México en la Asamblea General de la ONU, entre otros temas.

El bautizo de Videgaray será el próximo lunes cuando inicie la Reunión de Embajadores y Cónsules (REC), el foro más importante al interior de la secretaría. En esta ocasión el tema se conoce con anticipación: Trump. Luis Videgaray se presentará ante el conjunto de diplomáticos mexicanos y les explicará el plan estratégico que aplicará México con el nuevo gobierno de Estados Unidos.

Desde la cancha del pragmatismo (donde le gusta jugar a Trump), Videgaray tiene dos goles a su favor: invitó al candidato republicano a un país etnocentrista y patriotero como lo es México y ha cultivado una relación con Jared Kushner, yerno de Trump.

Videgaray entra por la puerta de emergencia. Su perfil sí es el idóneo.

¿Por qué la SRE requiere de una cirugía mayor?

El primer día de diciembre del 2012 un feliz Enrique Peña Nieto se estrenaba como presidente. En Palacio Nacional reveló cinco ejes que sostendrían su gobierno. El quinto, lograr que México sea un actor con responsabilidad global (...) con una diplomacia moderna e innovadora .

Desde que Peña Nieto ganó las elecciones presidenciales, Luis Videgaray, su director estratégico de la campaña, le propuso llevar a la cancillería a un perfil de secretario de Economía Internacional para reforzar el intercambio comercial a través de la diversificación en las relaciones internacionales. Quien mejor lo cumplía dentro del círculo cercano de Videgaray era José Antonio Meade.

Dos importantes estrategias de Meade frente a la cancillería fueron: impulsar la diplomacia pública y generar embajadas concurrentes. Meade, como reconoció Videgaray, tampoco tenía experiencia diplomática, pero en poco tiempo disparó su curva de aprendizaje. Fueron los tiempos del Mexican Moment.

El 27 de agosto del 2015 Claudia Ruiz Massieu llegó a la cancillería. Se estrenó con el episodio accidentado del ataque egipcio a turistas mexicanos. La respuestas del presidente golpista Abdelfatah Al-Sisi fue la típica de cualquier dictador: aberrante. Era el embajador mexicano en El Cairo, el que tuvo que protestar.

Ruiz Massieu fue rebasada por el apoyo de México a la India en su intento de ingresar al club de proveedores de armamento nuclear, un apoyo que colocó dinamita en la herencia del premio Nobel de la Paz, Alfonso García Robles: la lucha en contra de la proliferación de armas nucleares.

También quedó rebasada por el tema de los refugiados. El 10 de septiembre del 2015 reveló que México estudiaba la recepción de algunos sirios. Nunca volvió a hablar sobre el tema. En el episodio Roemer, no metió las manos. Dejó que el subsecretario Miguel Ruiz Cabañas presumiera los errores que cometió Roemer al decidir anteponer su conciencia (religiosa) sobre una decisión de Estado (laico).

Pendientes que hereda Videgaray: ¿Obama entregó el informe que prometió a Peña Nieto por espionaje de la NSA? ¿ Maduro ya explicó qué sucedió el 4 de noviembre del 2013, día en que apareció quemado un avión mexicano que iba full de cocaína ?

En efecto, Estados Unidos no es el mundo. Pero el mundo para México, es Estados Unidos. Luis Videgaray tiene una misión especial.