El Paso. BETO O’ROURKE siempre ha creído que cuanto más cerca se encuentre con la frontera con México, menos miedo tiene. Así que en una tarde reciente el congresista demócrata que desafiará a Ted Cruz por su asiento en el Senado de Estados Unidos caminó a Ciudad Juárez para comer.

El nombre de esta ciudad mexicana evoca imágenes de cárteles sanguinarios o colonias peligrosas. Así lo piensa el presidente Donald Trump, por lo que el muro hermoso podría construirse pronto en esta zona.

O’Rourke se opone firmemente a ese plan, entre otras cosas, porque le sería difícil visitar el bar al que llevó a su esposa en su primera cita, el Kentucky.

El día que la llevó al bar un grupo de camarógrafos y creativos publicitarios le pidió a la pareja que posara para un comercial de televisión. Les pidieron que se besaran, Beto no quiso. Dijo que era su hermana. Diez meses después, se casaron.

Beto O’Rourke no es ingenuo sobre la violencia que afecta a algunas partes de Ciudad Juárez. Sin embargo, sostiene que el crimen no es la única historia sobre la frontera entre Estados Unidos y México, ni siquiera la más importante.

La pregunta para Beto, de 44 años, es si podrá convencer a los texanos de su visión por Ciudad Juárez.

Cuenta la leyenda que en ese bar tuvieron una cita Elizabeth Taylor y Steve McQueen.

Beto es demócrata, tiene un escaño en la Cámara de Representantes, tiene una imagen al estilo John F. Kennedy y en el 2018 le disputará a Ted Cruz su asiento en el Senado.

Con su creciente población hispana, los demócratas creen que Texas eventualmente les pertenecerá, pero las elecciones del 2016 alteraron la tendencia y la creencia.