Washington. El Senado dominado por los republicanos confirmó a la jueza conservadora Amy Coney Barrett ante la Corte Suprema de Estados Unidos el lunes, lo que significa una victoria política para el presidente Donald Trump de último minuto pocos días antes de las elecciones del 3 de noviembre.

El Senado votó por 52 voces a favor y 48 en contra, la nominación de la jueza propuesta por Trump, ajustándose a las líneas partidistas.

Barrett, una católica ferviente opuesta al aborto, cambiará la configuración del máximo tribunal que a partir de ahora contará con seis jueces conservadores de nueve, tres de ellos nombrados por el mandatario republicano. En la corte de nueve miembros se sientan también tres magistrados progresistas.

La nueva jueza llenará la vacante dejada por el fallecimiento en septiembre de la progresista Ruth Bader Ginsburg.

La magistrada podría participar en su primera audiencia a partir del 2 de noviembre, la víspera de las elecciones presidenciales. Por lo tanto, teóricamente actuará en caso de que se examinen posibles apelaciones contra los resultados de la votación.

La Corte Suprema decide en Estados Unidos sobre los debates sociales más espinosos, desde el aborto hasta el porte de armas pasando por los derechos de las minorías sexuales. Durante la audiencia de confirmación, la jueza Barrett se cuidó de no revelar sus puntos de vista sobre estos temas candentes.

La votación del lunes fue la confirmación del tribunal superior más cercana a una elección presidencial y la primera en los tiempos modernos sin el apoyo del partido minoritario. La aguda crisis del Covid-19 se ha apoderado de los procedimientos.

Trump y Biden, por el voto en Pensilvania

Donald Trump arengó el día de ayer 26 de octubre, a los votantes en Pensilvania, un estado clave que conquistó en el 2016 y donde su rival demócrata, Joe Biden, hizo una aparición más discreta en busca de uno de los botines electorales más preciados.

“Ganamos Pensilvania, ganamos todo”, exclamó el republicano Trump a sus seguidores en Allentown, en la primera de las tres paradas en ese estado. El mandatario predijo una victoria en el estado a pesar de estar detrás de Biden en varias encuestas.

Biden hizo una aparición a menor escala en la ciudad de Chester, cerca de Filadelfia, donde se reunió con una docena de voluntarios de campaña y habló con periodistas. Biden dijo que “con la gracia de Dios” ganaría Pensilvania, el estado donde nació.

“Creo que vamos a ganar Michigan, creo que vamos a ganar Wisconsin. Creo que vamos a ganar Minnesota. Creo que tenemos una oportunidad de pelear en Ohio. Creo que tenemos una oportunidad de pelear en Carolina del Norte”. “Tenemos una oportunidad de luchar en Georgia”, agregó Biden, refiriéndose a otros estados que podrían definir la elección.

Biden también intensificó sus críticas al manejo de Trump de una pandemia de coronavirus que ha matado a aproximadamente 225,000 estadounidenses y dijo: “La conclusión es que Donald Trump es el peor presidente posible, la peor persona posible para guiarnos en esta pandemia”.

Más de 60 millones de estadounidenses han depositado ya su voto para los comicios del 3 de noviembre, en un ritmo récord que podría desembocar en la mayor participación de electores en Estados Unidos en más de un siglo.