Beijing. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, expresó su extrema preocupación, después de que un tribunal chino condenara a muerte a un hombre canadiense acusado de tráfico de drogas. Se trata de un juicio que ocurre a pocas semanas de la detención de una ejecutiva de Huawei en Vancouver, a petición de Estados Unidos.

La sentencia contra Robert Lloyd Schellenberg es considerada por Trudeau como una reacción política.

“Es de extrema preocupación para nosotros como gobierno, como ocurriría a todos nuestros amigos y aliados internacionales, que China haya elegido aplicar arbitrariamente una pena de muerte” , dijo a periodistas en Ottawa.

El arresto de Meng Wanzhou, directora de Finanzas de Huawei, e hija del fundador de la empresa, dejó a Canadá atrapado en medio de un conflicto entre Estados Unidos y China, y envió la relación diplomática entre Canadá y China a mínimos.

A principios de este mes, el gobierno chino invitó de manera un tanto extraña a los medios de comunicación extranjeros a asistir a la audiencia de apelación de Schellenberg. La interpretación fue que el caso podría ser utilizado por Beijing para ejercer presión sobre Ottawa para que liberara a Meng.

“Los procedimientos utilizados en el caso del señor Schellenberg serían inusuales incluso si fuera un ciudadano chino (...) El hecho de que él sea un canadiense (...) lo hace muy sospechoso”, comentó Margaret Lewis, profesora de derecho en la Universidad Seton Hall.