Kabul.- Comandos suicidas talibanes atacaron una enorme reunión de líderes y notables afganos, en la que el presidente Hamid Karzai lanzó un ambicioso plan de paz que espera que convenza a los insurgentes de deponer sus armas.

Las autoridades dijeron que tres cohetes cayeron cerca de una amplia carpa donde se celebraba la tradicional "jirga" ("asamblea").

La policía afgana se enfrentó con tres hombres armados que burlaron un estricto control de seguridad disfrazándose con la tradicional burqa femenina.

"La situación está bajo control", dijo Farooq Wardak, jefe organizador de la jirga, a los delegados, pero aún se podían escuchar disparos esporádicos horas después del ataque inicial.

El organizador agregó que dos hombres armados habían sido muertos y uno arrestado.

Impopular en su país a pesar de una victoria electoral el año pasado que estuvo plagada de controversia, Karzai convocó una "jirga" con los líderes tribales, ancianos y otros notables para forjar un consenso nacional de acercamiento a los talibanes.

Pero minutos después de comenzar a revelar sus planes, un cohete cayó en un campo abierto cerca del pabellón donde se celebraba el evento, en la capital afgana. No había información sobre víctimas.

Siéntense, no pasará nada

"Siéntense, no pasará nada", dijo Karzai a unos delegados nerviosos que se ponían en pie para marcharse. "Me he acostumbrado a esto, todo el mundo está acostumbrado a esto", agregó el presidente, que ha sobrevivido al menos tres intentos de asesinato.

Karzai finalizó su discurso y se marchó en un convoy de vehículos blindados mientras helicópteros sobrevolaban el lugar.

"Este ataque podría enviar también una señal para la próxima conferencia en Kabul", dijo el analista político Haroun Mir, refiriéndose a una reunión de partes extranjeras involucradas en Afganistán para el 20 de julio.

"No se cuántos delegados occidentales asumirán el riesgo de venir a Kabul si pueden ocurrir ataques semejantes", explicó.

La "jirga" de la paz ha congregado a 1,300 delegados pero se destacaba visiblemente la ausencia de los representantes de los insurgentes, aunque ciertamente algunos simpatizantes suyos estuvieran en la reunión.

Con la insurgencia en su punto más alto desde que fueron derrocados por Estados Unidos en el 2001, los talibanes siguen confiando en que pueden sobrevivir a la última invasión extranjera en la larga historia de conflictos en Afganistán.

"Obviamente, la jirga dará otro pretexto para que Estados Unidos continúe la guerra en Afganistán, en lugar de llevar a cabo la paz en el país", dijeron los talibanes en un comunicado la víspera de la reunión.

El miércoles se adjudicaron el ataque contra la inauguración del encuentro.