Miami. Un día, a fines de mayo del 2016, Roger Stone, un político oscuro, hechicero y antiguo confidente de Donald Trump, subió a su Jaguar para ir a una reunión con un hombre con acento ruso y una gorra puesta que decía “Make America Great Again”.

El hombre, quien se hacía llamar Henry Greenberg, ofreció a Stone información negra sobre Hillary Clinton, la entonces presunta oponente demócrata de Trump en las elecciones presidenciales.

La historia la narra Stone a The Washington Post. Stone es una figura popular, tanto que Netflix realizó un documental sobre su personalidad.

Greenberg pidió 2 millones de dólares a Trump a través de Stone a cambio de entregarles información que afectaría a Hillary Clinton.

“No conoces a Donald Trump”, respondió Roger Stone a Greenberg al escuchar su propuesta en un restaurante en Sunny Isles, Florida.

Después de la reunión, Michael Caputo, uno de los encargados de la comunicación de la campaña de Trump, le envió un mensaje a Stone para preguntarle sobre la reunión con el ruso. Stone respondió: “Pérdida de tiempo”.

Dos años más tarde, la reunión en Florida ha trascendido como parte de la extensa investigación sobre la posible injerencia rusa, que está realizando el fiscal especial Robert Mueller III.

El mes pasado, Caputo fue llamado a declarar sobre la trama rusa.

De acuerdo con registros que The Washington Post tiene, el hombre que se acercó a Stone para ofrecerle información es en realidad un ciudadano ruso que en el pasado fue informante del FBI.

Greenberg ha usado el nombre de Henry Oknyansky de acuerdo con un documento migratorio fechado en el 2015 que también revela que durante 17 años fue informante del FBI. Estados Unidos le otorgó un beneficio migratorio debido a un “beneficio público significativo”.

No existen evidencias de que Greenberg u Oknyansky trabajara para el FBI en la época en la que se reunió con Stone.

Una vocera del FBI y un vocero de la oficia de Mueller se negaron a hablar con el Post sobre este tema.