Al Rashidin. Más de 125 sirios, incluidos 68 niños, evacuados de localidades asediadas leales al régimen murieron en un atentado suicida con una camioneta bomba perpetrado el sábado contra sus camiones, uno de los ataques más mortíferos en más de seis años de guerra en Siria.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, grupo que monitorea el conflicto desde el Reino Unido y Naciones Unidas, informó que es previsible que el número de víctimas aumente.

Los rescatistas de Defensa Civil dijeron que habían retirado al menos 100 cuerpos del lugar donde se produjo la explosión, que impactó contra varios autobuses que transportaban a residentes chiíes que intentaban pasar de territorio rebelde al controlado por el gobierno, debido a un acuerdo de evacuación.

Los muertos eran en su mayoría residentes de las aldeas de al-Foua y Kefraya, en la provincia de Idlib, y también había combatientes rebeldes que perecieron, detalla el Observatorio. Según medios próximos a Damasco, fue perpetrado por un atacante suicida con un vehículo.

La evacuación de más de 3,000 sirios, agendada como parte de un traslado de población, ha sido pospuesta, indicaron activistas de la oposición un día después de la explosión que mató a más de un centenar de personas, muchas de ellas partidarias del gobierno.

No han sido aclaradas las razones de la postergación, que se registró al tiempo que el grupo Estado Islámico disparó artillería hacia el este de Deir el-Zour, ciudad en poder del gobierno, al noreste de Siria.

En su tradicional mensaje del Domingo de Pascua, el papa Francisco denunció un vil ataque e imploró la paz en Siria, país martirizado y víctima de una guerra que no cesa de sembrar horror y muerte .