El presidente Donald Trump declaró que no tiene “ningún problema” en permitir que el gobierno se paralice si el Congreso no destina dinero para la seguridad fronteriza.

La amenaza de Trump, la segunda en dos días, agudiza su divergencia con los miembros de su partido en el Congreso, que se enfrentan a duras disputas para reelegirse este noviembre. Si el gobierno se queda sin financiamiento cuando el actual presupuesto expire a finales de septiembre, semanas antes de las elecciones de medio periodo, sería el segundo cierre gubernamental bajo control republicano en Washington, después de la interrupción de un fin de semana en enero.

“No tendría problema en un cierre”, dijo Trump en conferencia de prensa conjunta con el primer ministro italiano Giuseppe Conte en la Casa Blanca. “Es hora de tener seguridad fronteriza. Somos el hazmerreír del mundo”.

Los comentarios del presidente indican que aún cree que una confrontación en temporada electoral en torno a la inmigración avivaría a su base y aumentaría las posibilidades de su partido de mantener el control del Congreso. Los líderes republicanos no están de acuerdo, y esperan evitar una exhibición de disfunción y enfocarse en el mensaje de la reducción fiscal del Partido Republicano y una sólida economía.

El muro se convierte, otra vez, en moneda de cambio para el presidente de Estados Unidos.

En su reciente acercamiento con el mexicano André Manuel López Obrador no mencionó la construcción del muro, situación que en México llamó la atención.

Reunión con Rouhaní

Trump aseguró que estaría dispuesto a reunirse con su homólogo iraní, Hasán Rouhaní, “sin condiciones previas”, porque, según argumentó en un encuentro con líderes iraníes, “no hay nada de malo en reunirse”.

“Es bueno para el país, bueno para ellos, bueno para nosotros y bueno para el mundo. Sin precondiciones. Si ellos quieren reunirse, me reuniré. Cuando ellos quieran”.

Trump respondió a una pregunta en la conferencia de prensa con Giuseppe Conte.

Irán y Estados Unidos subieron el tono de sus amenazas a medida que se acerca la fecha de la entrada en vigor de las sanciones estadounidenses contra Teherán, que se prevén para principios de agosto.

“Nunca más vuelva a amenazar a Estados Unidos o sufrirá consecuencias que pocos han sufrido en la historia antes”, escribió todo en letras mayúsculas Trump en su cuenta de Twitter hace unos días a su homólogo iraní.

“Me reuniría con (los dirigentes de) Irán si quisieran reunirse. No sé si ellos están listos todavía”, manifestó en alusión a las dificultades económicas que vive esa nación y que han sido atribuidas en parte a las sanciones de Estados Unidos.

“Si podemos acordar algo significativo, no un desperdicio de papel como lo fue el otro acuerdo, ciertamente estaré dispuesto a reunirme”, mencionó Trump.

El presidente Donald Trump declaró el lunes que no tiene “ningún problema” en permitir que el gobierno se paralice si el Congreso no destina dinero para la seguridad fronteriza.

En los últimos meses, el presidente estadounidense se ha reunido con los presidentes de Corea del Norte y Rusia. Sus perfiles polémicos le han representado a Trump una lluvia de críticas, sin embrago, él se ha sentido muy contento en ambos encuentros. Su capacidad histriónica, natural, le es propicia para adaptarse ante escenarios que generan mucho interés no solo en su país sin en el mundo entero. Ahora, y de manera inesperada, desea reunirse con Rouhaní.

Pocos se imaginaban que Trump respondiera de esta forma.