Madrid. Cientos de miles de personas en 60 ciudades de toda España participaron ayer en las manifestaciones convocadas por los principales sindicatos del país para protestar contra las duras reformas laborales, nuevos y recortes de impuestos por el gobierno.

Las manifestaciones se trataron de la primera prueba de fuerza de los sindicatos de cara a una huelga general convocada para el 29 de marzo, para oponerse a las reformas recientemente aprobadas y las medidas de austeridad.

La mayoría de las concentraciones fue precedida por ceremonias que marcaron el octavo aniversario de los atentados en el sistema de trenes madrileño, en donde fallecieron 191 personas el 11 de marzo del 2004, en el peor ataque terrorista islámico en Europa.

Las reformas, aprobadas por decreto el mes pasado y confirmadas en el Parlamento el jueves, reducen los montos de las liquidaciones al despedir a los trabajadores, así como simplificar las causales de despido.

Ésta es una reforma que no va a crear trabajos, así que no está justificada. Están recortando nuestros derechos como nunca antes , expuso Marta Lois, una manifestante.

Los dirigentes de los sindicatos Unión General de Trabajadores (UGT) y la Confederación Sindical de Comisiones Obreras, quienes hicieron en conjunto el llamado al paro en todo el país, se reunieron antes de una gran marcha en Madrid para pedir al gobierno negociar con ellos la introducción de lo que ellos llamaron reformas drásticas .

Ignacio Fernández Toxo, de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras, afirmó que el paquete de austeridad estaba tan fuertemente inclinado en favor de las empresas, que hace que las condiciones de trabajo en España se asemejen a las que existían bajo la dictadura del general Francisco Franco.

Las reformas laborales van a provocar una grave regresión social en nuestro país , expuso el líder del UGT, Cándido Méndez.

Medidas de austeridad menos duras introducidas por el anterior gobierno socialista provocaron una huelga general el 29 de septiembre del 2010.

Antes de aprobar las nuevas reformas, se le escuchó decir al primer ministro, Mariano Rajoy, durante una reuníon de líderes europeos en Bruselas, que las medidas que tenía en mente le costarían una huelga general.