París. Al expresidente francés, Nicolas Sarkozy, le levantaron cargos preliminares relacionados con las acusaciones de que recibió millones de euros en financiamiento ilegal de campaña de parte del difunto líder libio, Muamar Gadafi.

Los jueces investigadores que presiden la pesquisa le imputaron al expresidente cargos de financiar ilegalmente su exitosa campaña del 2007, de corrupción pasiva y de recibir dinero malversado de Libia.

Los cargos fueron imputados después de que policías anticorrupción interrogaron a Sarkozy, de 63 años, durante dos días en una estación policial en Nanterre, al noroeste de la capital francesa. Los investigadores examinan las acusaciones de que el régimen de Gadafi le dio en secreto al político 50 millones de euros en total para su campaña.

Esa suma sería más del doble que el límite legal de financiamiento a campañas en esa época, de 21 millones de euros. Además, dichos pagos violarían las normas francesas contra el financiamiento extranjero, que además requieren declarar la fuente de los fondos de campaña.

Sarkozy, presidente de Francia del 2007 al 2012, ha negado reiteradamente haber cometido delito alguno. El exjefe de inteligencia de Gadafi y otros funcionarios de su régimen ratificaron la participación libia en ese financiamiento.

La condena podría superar los 10 años de prisión si es considerado culpable, una multa y la incapacidad de ejercer cargos públicos.

El exmandatario fue puesto en libertad, pero fue puesto bajo supervisión judicial. En el sistema judicial francés, el hecho de que se hayan imputado cargos preliminares significa que Sarkozy es investigado formalmente en un caso penal.

Al concluir la investigación, pueden decidir si retiran los cargos preliminares o si envían a Sarkozy a juicio con cargos formales.

Sarkozy tuvo una relación compleja con Gadafi tras ascender a la presidencia francesa. Poco después de convertirse en mandatario, invitó al líder libio a una visita de Estado y le dio la bienvenida en Francia con altos honores. Pero luego Sarkozy puso a su país a la vanguardia en los ataques aéreos encabezados por la OTAN contra las tropas de Gadafi, los cuales ayudaron a los insurgentes a derrocar el régimen del líder libio en el 2011.