París.- El presidente Nicolas Sarkozy rechazó el martes una información de que su campaña electoral de 2007 recibió donaciones secretas en efectivo de la mujer más rica de Francia y afirmó que los señalamientos tenían la intención de calumniarlo.

Sarkozy y su gobierno llevan semanas defendiendo al ministro del Trabajo, Eric Woerth, quien ha sido vinculado con insinuaciones de evasión fiscal relacionadas con Liliane Bettencourt _la heredera de la mayor empresa mundial de cosméticos, L'Oreal_, quien según la revista Forbes es la 17ª persona más acaudalada del mundo.

Con 87 años de edad, Bettencourt ha sido implicada en la supuesta donación de 150.000 euros (188.000 dólares) a la campaña de Sarkozy.

El escándalo _que ya desestabilizó al gobierno conservador de Sarkozy y contribuyó a abatir su popularidad a casi 26%_ tomó el martes un nuevo giro al surgir acusaciones que apuntan hacia el jefe de Estado.

De acuerdo con un cibersitio francés de noticias, una ex contable de Bettencourt dijo que la heredera y su ahora finado esposo le ofrecieron a Woerth los 150.000 euros en efectivo para la campaña de 2007. La cantidad rebasa con creces el límite legal de ese tipo de donaciones.

Woerth, quien ha sido ocho años el tesorero del partido conservador de Sarkozy, se declaró ``indignado'' el martes por la versión y dijo que ``nunca ha recibido un solo euro que no fuera legal''.

La contable, quien fue identificada sólo como Claire T. por el cibersitio Mediapart, también aseguró que los Bettencourt acostumbraban invitar a comer en casa a Sarkozy y entregarle sobres repletos de efectivo cuando era alcalde del suburbio arbolado de Neuilly-sur-Seine entre 1983 y 2002.

Mediapart dijo que la contable, quien no labora con Bettencourt, ha estado hablando con investigadores de la policía.

Los señalamientos desencadenaron una sesión tormentosa en la Asamblea Nacional, donde los legisladores socialistas de oposición exigieron respuestas y luego abandonaron el recinto.

Sarkozy, de visita en un hospital en las afueras de París, denunció las versiones como una ``libelo que sólo pretende calumniar, sin la más ligera base en la realidad''.

El abogado de Bettencourt, Georges Kiejman, no respondió de inmediato una solicitud para pronunciarse sobre el asunto.

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