La ciudad de Flint, Michigan, está en medio de una crisis que se lleva gestando durante años. La ciudad optó por salirse del suministro de agua de Detroit y comenzó a sacar agua del río Flint en abril del 2014. 18 meses más tarde, en el otoño del 2015, los investigadores descubrieron que la proporción de niños con niveles de plomo en su sangre superiores a la media se había duplicado.

La ciudad volvió a conectarse al sistema de aguas de Detroit en octubre, pero el daño ya estaba hecho. Se encontró que el agua proveniente del río Flint es altamente corrosiva para las tuberías de plomo que todavía se utilizan en algunas partes de la ciudad.

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A pesar de que el agua de este río ya no fluye a través de tuberías, no está claro durante cuánto tiempo éstas continuarán filtrando niveles peligrosos de plomo en el suministro de agua de grifo de la ciudad. Los expertos dicen que actualmente el agua es segura para el baño, pero no es potable.

Un grupo de investigadores de Virginia Tech que tomó muestras de agua en 271 hogares el verano pasado encontró que algunas contenían niveles de plomo lo suficientemente altos como para cumplir con la definición de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por su sigla en inglés) de residuos tóxicos .

La EPA mide el plomo en el agua en términos de partes por billón (ppb). Si una prueba regresa con niveles de plomo superiores a las 15 ppb, la EPA recomienda a los propietarios de viviendas y municipios que tomen medidas para reducir ese nivel, como la actualización de tuberías y la instalación de elementos anticorrosivos en el agua cuando sea apropiado.

Pero 15 ppb es una medida reguladora, no una solución de salud pública. Los investigadores subrayan que no existe un nivel 100% seguro de plomo en el agua, sólo niveles aceptables para que sea potable. Incluso, niveles tan bajos como 5 ppb pueden ser causa de preocupación, según el grupo que estudia el agua de Flint.

Así que vamos a empezar con las ciudades vecinas de Flint. En el plano de la ciudad, los funcionarios de salud pública están muy preocupados por el nivel percentil 90 de exposición al plomo en los hogares que examinaron es decir, 90% de los hogares tendrá un nivel de plomo por debajo de este umbral, mientras que 10% se registrará por encima de éste.

A 45 minutos de la ciudad de Flint, en Troy, Michigan, el nivel percentil 90 para el plomo en el 2013 fue de 1.1 ppb. Nada mal. En Detroit, el suministro de agua al que Flint había sido conectado, la lectura percentil 90 fue de 2.3 ppb, todavía muy aceptable.

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En un ejemplo de agua con un nivel de 5 ppb, la lectura está todavía por debajo del límite de aceptabilidad de la EPA, pero el equipo de investigadores que estudian el agua de Flint dice que los niveles así de altos pueden ser motivo de preocupación, sobre todo para los niños pequeños.

Ahora, las cosas se ponen interesantes. La lectura percentil 90 entre las 271 casas que fueron examinadas por los investigadores en Flint durante el verano pasado mostraron 27 ppb; esto es cinco veces más alto que el nivel de aceptabilidad y casi el doble que las directrices ya de por sí generosas de la EPA. Según los investigadores, los efectos en la salud de estos niveles de plomo pueden incluir presión arterial alta y otros problemas cardiovasculares, daño renal, a la memoria y problemas neurológicos .

Recordemos, sin embargo, que 10% de los hogares en la muestra tenían niveles de plomo aún más altos que esto. Una de las lecturas de plomo más altas de esa muestra se recogió en una casa en el octavo distrito de la ciudad. Esta contenía 10 veces el límite de la EPA y es 30 veces más alta que la lectura de 5 ppb que indica cantidades de plomo inseguras.

Pero esa lectura, 158 ppb, está lejos de ser la peor en aparecer en Flint, por desgracia. En la primavera pasada se realizaron pruebas en el agua del hogar de LeeAnne Walters, ama de casa con cuatro hijos. La lectura resultante fue de 397 ppb, un número alarmantemente alto.

El equipo de Virginia Tech fue a la casa de Walters para verificar esas cifras a finales del año. Les preocupaba que la ciudad realizó pruebas de una manera tal que casi garantizaba que las lecturas de plomo se minimizaran. Se tiraba el agua durante varios minutos antes de tomar una muestra, lo que a menudo deslavaba un porcentaje de los contaminantes de plomo.

También instaron a los residentes a recolectar el agua con un flujo muy bajo, lo que, sabían, tendía a asociarse con lecturas más bajas.

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Así que los investigadores tomaron 30 lecturas diferentes en distintos niveles de flujo. Lo que encontraron los sorprendió: la lectura más baja fue de alrededor de 200 ppb, un nivel ya ridículamente alto.

Pero más de la mitad de las lecturas estuvo por encima del 1,000 ppb. Algunas llegaron a 5,000 ppb por encima del nivel en el que la EPA considera al agua con residuos tóxicos . La lectura más alta registrada fue de 13,000 ppb.

El profesor que llevó a cabo la toma de muestras, el Dr. Marc Edwards, se encontraba incrédulo. Nunca habíamos visto niveles tan altos de plomo en 25 años de trabajo , dijo. Según Edwards, el equipo volvió a probar el agua con controles de calidad extra y controles de garantía, y obtuvo los mismos resultados exactos.

Es posible comprobar la descripción de sus pruebas en el sitio web que crearon para el estudio del agua. Incluye fotos inquietantes del agua del grifo de LeeAnne Walters, la cual contiene óxido de metal y partículas lo suficientemente grandes como para ser observadas a simple vista.

La familia Walters había dejado de beber el agua hacía mucho tiempo, según el equipo de Virginia Tech. Pero, aún así, sus niveles de plomo eran demasiado altos.

Uno de los hijos de Walters, de 4 años de edad, fue diagnosticado con envenenamiento por plomo.

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Parece que la ciudad de Flint y el estado de Michigan finalmente han comenzado a tomar el problema del agua en serio. Una vez más, volvieron a conectar a la ciudad con el suministro de Detroit en octubre pasado, pero el agua sigue siendo insegura para consumo humano.

En otro punto inquietante en la saga de Flint, desde junio pasado se han diagnosticado en la ciudad 87 casos de legionelosis, 10 de ellos mortales. Todavía no está claro si ese brote está relacionado con el agua.

Christopher Ingraham escribe sobre política, drogas y realiza periodismo de datos para The Washington Post.

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