La Suprema Corte de Estados Unidos suspendió ayer por la mañana los matrimonios del mismo sexo en Utah, al mismo tiempo que el estado apela la orden de un juez federal que los permitió.

Cientos de parejas se han casado desde que el juez de distrito, Robert J. Shelby, declaró el 20 de diciembre que la prohibición estatal sobre este tipo de uniones violaba las garantías constitucionales de igualdad de protección y el debido proceso.

No obstante, Utah respondió que cada matrimonio era una afrenta a la capacidad del estado para definir el matrimonio como sólo posible entre un hombre y una mujer, y le pidió intervenir al tribunal más alto de la nación.

Tanto Shelby como el Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos para el Décimo Circuito en Denver habían negado la solicitud del estado. La corte de apelaciones en Denver ha puesto en fast track la revisión de la decisión de Shelby.

Sin embargo, la Suprema Corte de Justicia, en una resolución rápida, expuso que el fallo de Shelby debe ser suspendido mientras los recursos continúen.

La petición de Utah fue presentada a la jueza Sonia Sotomayor, quien está encargada de tramitar las solicitudes de emergencia que se originan en el Décimo Circuito. Ella refirió el asunto a la Corte entera, la cual dictó la suspensión de la discusión o disentimiento grabado.

El fallo de Shelby presenta una interrogante: si las prohibiciones estatales sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo violan los derechos constitucionales de una persona, misma que la Corte Suprema soslayó cuando emitió dictámenes cruciales sobre el matrimonio gay en junio.

Utah no le pidió a la Corte hacer frente a ese problema, sino que quería detener los matrimonios homosexuales mientras los recursos en su contra continúen.

El procurador general de Utah, Sean Reyes, expuso que el estado no ha tomado una decisión sobre si se debe tomar acción legal en contra de los matrimonios que se han realizado hasta el momento.