Tres Marías. El presidente mexicano Felipe Calderón pidió el martes disculpas a Estados Unidos por un ataque de la semana pasada en la que dos empleados del gobierno estadounidense resultaron heridos cuando la policía federal mexicana disparó varias rondas contra un vehículo blindado de la Embajada de EU en México.

En su intervención en un foro sobre la situación de la seguridad en México, Calderón se dirigió al embajador estadounidense, Anthony Wayne, y prometió que la Procuradora General llegaría al fondo del asunto. Calderón también sugirió que los 12 policías federales arrestados el lunes por su presunta participación en el tiroteo podrían tener vínculos con organizaciones criminales.

Los comentarios de Calderón coincidieron con nuevas indicaciones de que los oficiales estadounidenses heridos eran empleados de la CIA. Registros públicos en EU sugieren que el nombre utilizado por una de las víctimas del tiroteo era el mismo que una identidad encubierta de la CIA asociada con un apartado postal en Dunn Loring, Virginia. La agencia se negó a hacer comentarios al respecto.

La CIA ha ampliado su presencia en México de manera significativa en los últimos años como parte de un amplio esfuerzo de Estados Unidos para ayudar a la ofensiva del gobierno mexicano contra los cárteles de la droga. Exaltos funcionarios de la CIA manifestaron que la agencia ha compartido información de inteligencia con México y ayudó a sus equipos antinarcóticos de élite a terminar con la corrupción e identificar a agentes con vínculos con los narcotraficantes.

Altos funcionarios mexicanos han negado por mucho tiempo o restado importancia a los vínculos entre la CIA y sus militares.

Los dos empleados estadounidenses y un Capitán de la Marina mexicana se dirigían el viernes a un campo de entrenamiento de la Marina al sur de la ciudad de México cuando, según la Embajada de EU, fueron emboscados.

Uno de los heridos fue adscrito a la Embajada de EU en la ciudad de México y el otro parecía estar en México en una misión temporal, de acuerdo con funcionarios estadounidenses y diplomáticos que hablaron en condición de anonimato.

Funcionarios del FBI, el Pentágono y de la DEA han asegurado que ninguno de los hombres era empleado de sus agencias. El Departamento de Estado también se ha negado a comentar con respecto a si los hombres eran empleados de la agencia de inteligencia.

Pero un examen de los registros públicos sugiere que el nombre utilizado por uno de los hombres podría ser ficticio, el cual tiene similitudes con otros creados por la CIA para encubrir a sus agentes en el extranjero.

Poco después del tiroteo, las principales organizaciones noticiosas mexicanas identificaron a uno de los funcionarios estadounidenses como Stan D. Boss, un nombre asociado a un casillero de correo en una oficina postal en Dunn Loring vinculada a al menos una identidad encubierta de la CIA que fue expuesta públicamente. Los registros indican a Boss se le expidió un número de seguridad social en Texas en el 2004. Fuera de eso, los registros están en su mayoría en blanco, sin siquiera una fecha de nacimiento asociada con el nombre.

Esa misma oficina de correos en Dunn Loring está relacionada con docenas de otros nombres que tienen datos escasos y números de seguridad social emitidos por la misma época. Entre los anteriores poseedores de los casilleros de dicha oficina de correos, se encontraba un individuo llamado Philip P. Quincannon, que al parecer no existe, pero que estaba registrado como funcionario de al menos dos aerolíneas sospechosas de haber participado con la CIA en vuelos de entregas extrajudiciales después del los ataques del 11 de septiembre del 2001.