El hombre acusado por el ataque a una sinagoga en Pittsburgh fue presentado este lunes por primera vez ante una corte, donde se le leyeron los 29 cargos por los que es acusado, en un juicio en el que la fiscalía buscará la pena de muerte.

En una silla de ruedas, esposado y rodeado por funcionarios, el presunto responsable de la masacre se presentó frente al juez Robert C. Mitchell en la corte de Pittsburgh, quien le leyó la imputación . Apenas horas atrás había sido dado de alta de un hospital local, donde lo atendieron por las heridas que le quedaron tras su enfrentamiento el sábado con la policía.

Entre los cargos, se le culpa por obstruir el libre ejercicio de las creencias religiosas, un delito que puede conllevar la pena de muerte. Aunque el proceso para solicitar esta sentencia haya sido iniciado por los fiscales del caso, la decisión final sobre la solicitud de esta pena la tendrá el fiscal general Jeff Sessions.

“Nuestra investigación por esos crímenes de odio continúa”, dijo a la prensa el fiscal estadounidense Scott Brady, quien señaló que el caso debe ser presentado ante un gran jurado en los próximos 30 días. “Nuestros pensamientos y plegarias están con los familiares de las víctimas y con la comunidad. Pueden estar tranquilos, tenemos a un equipo de fiscales trabajando duro para asegurarnos de que se haga justicia”, agregó.

Mientras el hombre se presentaba en la corte, una decena de familias preparaban los actos funerarios de las víctimas que comenzarán este martes.

Dos de los miembros de una de las congregaciones que estaban en la sinagoga el sábado, cuando ocurrió el ataque, se sentaron en la fila delantera en la audiencia. Uno de ellos, Jon Pushinsky, dijo que el presunto atacante “no tenía la cara de villano que pensé que podría ver”.