Berlín. Un comité de las Naciones Unidas emitió ayer una mordaz crítica sobre el manejo de la Iglesia Católica en los casos de abuso sexual infantil que involucran a los clérigos, al publicar un informe que expone más sobre la respuesta que tuvo la Iglesia ante las denuncias sobre el abuso e incluyó comentarios reprobatorios acerca de sus enseñanzas sobre la homosexualidad, la igualdad de género y el aborto.

El Comité está preocupado de que la Santa Sede y las instituciones dirigidas por la Iglesia no reconozcan la existencia de diversas formas de familia e incurran repetidamente en la discriminación a los niños sobre la base de su situación familiar , expone el informe del Comité de la ONU sobre los Derechos del Niño.

En referencia al escándalo de abuso sexual de los religiosos, los autores escribieron: A menudo, los niños víctimas y sus familias han sido culpados por las autoridades religiosas, desacreditados y desalentados de tramitar sus reclamaciones y, en algunos casos, humillados .

El informe exige que el Vaticano entregue inmediatamente a los investigadores criminales a cualquier clérigo del que se sepa o sospeche el abuso. Condenó también el código de silencio dentro de la Iglesia en contra de la denuncia de abuso y pidió al Vaticano liberar una montaña de documentos sobre las investigaciones internas de los casos de abuso en todo el mundo.

El alcance del informe pareció enfurecer al Vaticano, que el mes pasado envió a dos altos funcionarios a comparecer ante el comité de la ONU en Ginebra, en el primer registro público sobre el manejo de las acusaciones de abuso por parte de la Santa Sede. Funcionarios manifestaron que aún estudian los resultados; no obstante, respondieron con enojo a lo que describieron como recomendaciones con un sesgo ideológico y expusieron que las Naciones Unidas no tenían derecho a opinar sobre la amplia gama de enseñanzas socialmente conservadoras de la Iglesia.

Tratar de pedir a la Santa Sede que cambie sus enseñanzas no es negociable , declaró Silvano Maria Tomasi, observador permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas en Ginebra.

En momentos en los que el Vaticano ha montado una ola de publicidad positiva al rededor del Papa Francisco, el informe arrojó luz una vez más sobre la única mancha representativa en la imagen global de la Iglesia católica: su manejo de las acusaciones de abuso sexual por parte de los sacerdotes.

El Vaticano se había preparado para el informe. Tras revelaciones masivas de los abusos sexuales cometidos por clérigos en Europa en el 2010, el comité de la ONU puso en marcha su propia investigación el año pasado. El Vaticano rechazó la solicitud del comité de revisar los archivos internos y los datos sobre los casos de abuso.

El informe destacó que en algunos casos, la confidencialidad se impuso a los niños víctimas y sus familiares, como condición previa para una compensación económica. El panel también acusó a la Iglesia de obstruir los esfuerzos de algunos países para ampliar la prescripción extintiva en casos penales o civiles, y no responsabilizar a la jerarquía eclesiástica por enterrar o dejar de responder a las acusaciones.

El comité está muy preocupado por que la Santa Sede no ha reconocido la gravedad de los crímenes cometidos, no ha tomado las medidas necesarias para hacer frente a los casos de abuso sexual infantil y proteger a los niños, y ha adoptado políticas y prácticas que han dado lugar a que continúe la impunidad y el abuso por parte de los perpetradores , concluye el informe.

El comité condenó la doctrina de la Iglesia, la cual ve como fuera de sintonía con los principios de los derechos humanos y el bienestar infantil. En un lenguaje contundente, lejano a la habitual redacción, a menudo adoptada por los diplomáticos, el comité se enfocó en las posturas de la Iglesia sobre la orientación sexual, la salud reproductiva y la igualdad de género.

Aunque también considera positivo el discurso progresivo entregado por el Papa Francisco en julio del 2013, el Comité está preocupado por las declaraciones de la Santa Sede del pasado, así como por las declaraciones sobre la homosexualidad que contribuyen a la estigmatización social y la violencia contra las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales y los niños criados por parejas del mismo sexo , expone el informe.

Funcionarios de la ONU en Ginebra, describieron la investigación como una de las muchas revisiones periódicas que lleva a cabo en los estados soberanos que son signatarios de la Convención sobre los Derechos del Niño, que la Santa Sede ratificó en 1990. Afirmaron que el informe del panel se desvió más allá de los casos de abuso sexual, debido a que encontró los otros temas relevantes para que Vaticano cumpliera con todos los artículos de la convención.