Vado Hondo. Fuerzas de seguridad de Guatemala han retenido durante horas, golpeando por momentos con palos, el paso de la primera gran caravana de migrantes centroamericanos del 2021 que busca llegar a Estados Unidos y partió de Honduras el viernes pasado.

Tras cruzar de forma forzosa el punto fronterizo Florido, miles de migrantes empezaron a concentrarse por la tarde del sábado en un retén militar en Vado Hondo, en Chiquimula, donde primero les pidieron documentos y una prueba negativa a Covid-19 en medio de forcejeos, que en la noche escalaron a choques.

Dos grupos que suman en total unos 6,000 migrantes y que pernoctaron en la zona, se unieron el día de ayer temprano para tratar de atravesar la barricada de más de 3,000 policías y soldados.

"Aquí está el grueso de la caravana" y "no los dejaremos pasar", dijo un oficial de la policía.

Las detonaciones ensordecedoras de los disparos de gas y el humo hicieron que miles retrocedieran en la carretera, mientras otros buscaban refugio en unas montañas. En su huida algunos dejaron caer sus pertenencias. Quienes insistieron en quebrar el cerco fueron aporreados.

Una funcionaria de Salud de la región, que no se identificó, detalló que hay varios lesionados por los golpes recibidos.

Los hondureños aseguran que buscan escapar de la pobreza, la violencia, el desempleo, falta de educación y salud, lo que se agravó con la pandemia del Covid-19 y el azote de dos huracanes en noviembre.

La caravana también está alentada por la esperanza de una posible flexibilización de las políticas migratorias en Estados Unidos, cuando el presidente electo, Joe Biden, asuma el próximo miércoles.

"No tienen corazón"

Dixón Vázquez, de 29 años, hondureño originario de Lima, Cortez, suplicó a las autoridades guatemaltecas que los dejaran seguir en la ruta.

"No tienen corazón, estamos arriesgando la vida, no hay trabajo en Honduras, sobre todo después de los dos ciclones y la pandemia", comentó.

"Vamos a aguantar hasta que nos dejen continuar, solo que nos den paso porque no nos vamos a quedar en Guatemala, nuestra meta es llegar a Estados Unidos", afirma Vázquez, quien dice que dejó a su esposa en Honduras.

El joven se va de Honduras pero aún la lleva puesta en la piel. Viste la camiseta del Olimpia, un popular equipo de su país. Cuenta que el agro se quedó sin trabajo porque los campos de plátanos se perdieron con los huracanes. En tanto, los jóvenes esposos Víctor Clemente, de 19 años, y Gisela Orellana, de 16, dicen que decidieron dejar San Pedro Sula porque la mitad de esa región económica quedó afectada por las tormentas y la pandemia.

El gobierno de Guatemala recriminó a Honduras la "transgresión" de su soberanía nacional.