Alemania, Francia e Israel seguirán adelante con sus planes de inyectar refuerzos de la vacuna contra la Covid-19, sin tener en cuenta un llamamiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de esperar hasta que más personas puedan inmunizarse en todo el mundo.

La decisión de seguir adelante con inyecciones de refuerzo a pesar de la declaración más contundente de la OMS hasta ahora destaca las enormes desigualdades en las respuestas a la pandemia a medida que las naciones más ricas extienden sus programas para proteger a sus poblaciones de la variante Delta, más infecciosa.

El presidente francés, Emmanuel Macron, dijo que Francia estaba trabajando en el despliegue de terceras dosis para las personas mayores y vulnerables a partir de septiembre.

Alemania tiene la intención de dar refuerzos a los pacientes inmunodeprimidos, los adultos mayores y los residentes de hogares de ancianos a partir de septiembre, dijo el Ministerio de Salud.

El primer ministro israelí, Naftali Bennett, instó a los ciudadanos mayores a recibir una tercera inyección, después de que el mes pasado el Gobierno inició una campaña para ofrecer dosis de refuerzo.

"Quien tenga más de 60 años y aún no haya recibido la tercera dosis de la vacuna, es seis veces más susceptible a enfermedades graves y, Dios no lo quiera, a la muerte", dijo Bennett en un comunicado.

El jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió el miércoles que se detuvieran los refuerzos hasta al menos fines de septiembre, y dijo que era inaceptable que los países ricos usaran los escasos suministros mundiales de vacunas para terceras dosis.

Brechas grandes de desigualdad 

Los países de altos ingresos administraron alrededor de 50 dosis por cada 100 personas en mayo, y ese número se ha duplicado desde entonces, según la OMS. Los países de bajos ingresos solo han podido administrar 1.5 dosis por cada 100 personas, debido a la falta de suministros.

"Entiendo la preocupación de todos los gobiernos por proteger a su población de la variante Delta. Pero no podemos aceptar que los países que ya han utilizado la mayor parte del suministro mundial de vacunas acaparen más", dijo Tedros.

Alemania rechazó las acusaciones y dijo que también donaría al menos 30 millones de dosis de vacunas a los países más pobres.

"Queremos proporcionar a los grupos vulnerables en Alemania una tercera vacunación preventiva y, al mismo tiempo, apoyar con la inmunización de tantas personas en el mundo como sea posible", dijo el Ministerio de Salud.

Tras los comentarios de Tedros, la Casa Blanca dijo el miércoles que estaba preparada para proporcionar inyecciones de refuerzo si fuera necesario, sugiriendo que tampoco prestaría atención al llamado de la OMS.

Pfizer ha dicho que lo más probable es que se necesiten refuerzos en la vacunación debido a la disminución de las respuestas de los anticuerpos, particularmente después de seis meses.