La administración de Obama está trabajando frenéticamente para sofocar la indignación política entre los defensores de los derechos de inmigración y los líderes latinos, que dicen sentirse traicionados por una reciente serie de redadas migratorias contra centroamericanos, en su mayoría mujeres y niños.

Mientras que los operativos continúan con el apoyo de la administración, asesores de la Casa Blanca anunciaron un acuerdo del Departamento de Estado con la ONU, para reasentar a refugiados centroamericanos en EU y otros lugares. El vicepresidente Biden también viajó a la región, la semana pasada, para reunirse con los presidentes de Honduras, Guatemala y El Salvador.

El objetivo de este esfuerzo es el de proporcionar una alternativa segura y legal contra el peligroso viaje que muchos están tomando actualmente en manos de traficantes de personas , dijo el portavoz de la Casa Blanca, Peter Boogaard.

La expansión de las oportunidades de reasentamiento es una parte clave de nuestra respuesta a la situación en el Triángulo del Norte , aseveró.

La decisión del gobierno de lanzar las redadas ha reabierto viejas heridas entre la Casa Blanca y muchas comunidades latinas, algo que también compromete los esfuerzos del presidente para crear un contraste con los republicanos en el tema de la inmigración durante un año electoral.

Funcionarios estadounidenses han dicho que los operativos están hechos para enviar un fuerte mensaje de disuasión a las familias centroamericanas y evitar que se repita la crisis fronteriza del 2014, cuando una afluencia de decenas de miles de migrantes abrumó las estaciones de la patrulla fronteriza en la línea divisoria de EU con México.

La Casa Blanca ha apoyado públicamente las redadas del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que este mes detuvieron a 121 centroamericanos con órdenes de deportación pendientes en varios estados. La semana pasada, durante reuniones privadas, funcionarios del Departamento de Seguridad dijeron a defensores de los derechos de inmigrantes que están considerando la posibilidad de ampliar las incursiones para incluir a menores de edad que ingresaron al país por su cuenta, un paso para los nuevos esfuerzos que buscan impulsar la disuasión, de acuerdo con varias personas que participan en las conversaciones.

Defensores de la reforma migratoria, decepcionados, compararon las tácticas actuales con las empleadas por el gobierno de George W. Bush, quien intensificó las redadas en hogares y lugares de trabajo durante sus últimos años en el cargo.