San José. Los nicaragüenses exiliados en Costa Rica desde el estallido de las protestas contra el presidente Daniel Ortega luchan por sobrevivir, en un país donde les resulta difícil encontrar empleo, según un estudio divulgado basado en datos oficiales.

Desde abril del 2018, cuando comenzaron las protestas, unos 40,000 nicaragüenses se radicaron en Costa Rica, huyendo de la persecución o el deterioro económico, señaló el estudio de la Fundación Arias para la Paz.

Más de 80% de esta ola migratoria mencionó, entre los principales motivos para trasladarse a Costa Rica, la persecución y el hostigamiento, las amenazas de muerte, y el miedo a ser encarcelados; 13% señaló la situación económica, y otros adujeron motivos diferentes.

El estudio se hizo sobre una muestra de 382 nicaragüenses mayores de 16 años que se trasladaron a Costa Rica en el último año, con un margen de error de 5%.

“Esta es la primera aproximación para caracterizar a esta nueva ola de nicaragüenses que han llegado a Costa Rica”, comentó la socióloga nicaragüense Elvira Cuadra, una de las autoras del estudio.

Nicaragua se hundió en una grave crisis desde el inicio de las protestas el 18 de abril del 2018, contra una reforma a la seguridad social que se transformó en una demanda por la salida de Daniel Ortega, tras la violenta represión.

La represión a las manifestaciones dejó 325 muertos, centenares de encarcelados y millares de exiliados, según grupos humanitarios.

El mayor retirado del ejército nicaragüense Roberto Samcam, el otro autor del informe, destacó que en julio pasado se registró un desplazamiento intenso de emigrantes a Costa Rica, en coincidencia con la llamada Operación Limpieza, con la que el gobierno acabó con los bloqueos de carreteras que habían instalado manifestantes en todo el país.

También se dio un desplazamiento fuerte en noviembre pasado debido a una represión selectiva contra activistas de derechos humanos y periodistas críticos del gobierno.

¿Apoyo?

El gobierno anunció un plan con apoyo internacional para el retorno voluntario asistido.

La iniciativa fue recibida con desconfianza por opositores que advirtieron de la falta de garantías.