Shimon Peres, estadista israelí que ayudó a que su país se posicionara como una potencia militar regional con la ayuda de armas nucleares, ganador del Premio Nobel de la Paz por ayudar a crear un programa para negociar con los palestinos que más tarde se detuvo y quien, recientemente, defendió las controvertidas acciones militares de Israel en la Franja de Gaza y el Líbano, murió la madrugada del miércoles, a la edad de 93 años, en un hospital de Tel Aviv.

La causa: una complicación de un derrame cerebral que sufrió a principios de mes, anunció el gobierno israelí.

Peres, quien trabajó en casi todos los importantes puestos de gobierno de su país y cuya influencia fue vivida por 10 presidencias de Estados Unidos, fue el último de una generación de políticos que ayudó a Israel en diversos conflictos regionales y en la reestructuración económica.

Además de haber sido presidente y servir como primer ministro tres veces, canciller, ministro de Información, de Finanzas y de Defensa y partícipe por más de medio siglo de los eventos más importantes en la historia de Israel, Peres se había convertido en el gran viejo de la política israelí , dijo Chuck Freilich, internacionalista de la Universidad de Harvard. Se podía sentir su influencia en todas partes , concluyó.

En una carrera política que abarcó siete décadas, algo sin precedentes, a Peres se le reconoció por el mérito de conducir al país durante algunos de sus momentos más decisivos, lo que incluyó desde la creación de su arsenal nuclear en la década de 1950 hasta retirar sus tropas del Líbano, rescatar su economía de una inflación de tres dígitos en la década de 1980 así como guiar a una nación escéptica a conversaciones de paz con los palestinos en la de 1990.

Protegido de David Ben-Gurión, el fundador del Estado de Israel, encabezó el Ministerio de Defensa cuando tenía 29 años e impulsó el desarrollo del programa nuclear israelí. Fue elegido al Parlamento por primera vez en 1959 y posteriormente ejerció todos los puestos importantes del gabinete.

Su papel crucial en el primer acuerdo de paz palestino-israelí le granjeó el Premio Nobel de la Paz y lo convirtió en el personaje más reconocido de Israel en el extranjero en esa época.

Sin embargo, durante gran parte de su carrera política no logró que su prestigio internacional le permitiera alcanzar el éxito en la política israelí, donde muchos lo consideraban un soñador utópico y un intrigante político. Su aspecto elegante con corbata, traje y cabello gris bien peinado parecía separarlo de sus compatriotas, que suelen vestirse de forma más informal.

Sufrió una serie de derrotas electorales: al competir en cinco elecciones generales en busca del puesto de primer ministro, perdió cuatro y empató una.

Finalmente aseguró la adoración del público que lo había eludido durante tanto tiempo cuando el Parlamento lo eligió para un periodo de siete años como presidente ceremonial de Israel en el 2007, con lo que asumió el papel de estadista veterano.