El Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (DHS, por su abreviatura en inglés) reconoce que la corrupción entre las diversas fuerzas de seguridad estadounidense también contribuye al fortalecimiento y proliferación de los cárteles de drogas mexicanos.

De acuerdo con hallazgos de esta oficina, dados a conocer por el agente especial del área de Investigación del DHS y del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus iniciales en inglés), Matthew Allen, uno de los principales factores que permiten a los cárteles mantener su existencia y proliferar es la corrupción pública; tanto en México como en los Estados Unidos .

En una audiencia titulada Un adversario peligroso y sofisticado: la amenaza a la patria planteada por operaciones de los cárteles , ofrecida al Subcomité de Seguridad Fronteriza y Marítima, el agente especial expuso que, en México, los cárteles dependen de la corrupción de la policía y de otros funcionarios públicos en todos los niveles de gobierno para operar.

Agregó que las autoridades judiciales estadounidenses no están inmunes a la corrupción por parte de los cárteles e informó que éstos han utilizado agentes corruptos del CBP, ICE y otros organismos federales, estatales y locales encargados de hacer cumplir la ley para evitar las incautaciones y los arrestos.

Expuso que las principales organizaciones criminales trasnacionales que amenazan la frontera suroeste de los Estados Unidos son los cárteles mexicanos de la droga. Durante la última década, la Unión Americana trabaja con militares y política mexicana, lo que ha logrado un éxito sostenido en atacar a los líderes de estas células criminales, como lo demuestra la reciente extradición de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo.

Sin embargo, todo el éxito se ve comprometido debido a que los cárteles son organizaciones en red que se adaptan diariamente con base en inteligencia frente a la seguridad y leyes fronterizas de EU.

México, detectó, es una de las principales fuentes y ruta de las drogas ilícitas destinadas a EU como la marihuana, la cocaína, la metanfetamina, la heroína y, más recientemente, el fentanilo. Informes de inteligencia indican que el territorio mexicano no es solamente zona de producción de fentanilo, sino es también tránsito originario de Asia.

Oferta y demanda, cómplices

En las últimas dos décadas, la República Mexicana se ha convertido también en la nación de tránsito más grande para la cocaína, de origen sudamericano, destinada a los Estados Unidos.

A su vez, es el Estado nación más importante de suministro de la heroína que consumen los estadounidenses y de acuerdo con el Resumen de evaluación nacional de amenaza de drogas , el gobierno de EU estima que el potencial de producción de esta sustancia que tienen los cárteles era de 70 toneladas métricas en el 2015, 66% de aumento a partir del 2014.

En respuesta a la amenaza de contrabando a lo largo de la frontera, el gobierno de EU ha asignado a más de 1,500 agentes especiales y casi 150 especialistas en investigación de inteligencia en las oficinas distribuidas en la zona fronteriza.

Ojos del mundo

Desde que el presidente Donald Trump ingresó a la Casa Blanca, la mirada de México y de muchos países cuyos miles de sus ciudadanos viven en Estados Unidos, permanece sobre los operativos del Servicio de Inmigración y Aduanas. Por ejemplo, hasta el 15 de febrero ha habido 680 arrestos en 12 estados del país.

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