MARIO ABDO Benítez, abanderado del gobernante Partido Colorado, tomará posesión como presidente de Paraguay  este jueves por los próximos cinco años al haber ganado por un estrecho margen  (3.7%) del voto sobre el líder opositor, Efraín Alegre.

Ava Gómez Daza, investigadora en el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica consideró que la gestión de la pobreza la ha convertido en problema estructural en Paraguay (afecta a 26% de la población según cifras del propio Gobierno), y aunque el crecimiento económico es sostenido y está en torno a 4% anual, no revierte la pobreza en los sectores más humildes. También el combate a la corrupción es otro de los aspectos importantes que debe abordar el nuevo presidente.

“La corrupción es otro gran problema del país y afecta, esencialmente, al estamento político. Abdo Benítez tendrá que asumir la tarea de “sanear” el Partido Colorado que atesora la mayor parte de escándalos”, precisó la también especialista en ciencia política e investigadora del Conicet en la Universidad de Buenos Aires.

Katia Gorostiaga, maestra en Ciencias Sociales, opinó que la gobernabilidad va a ser un tema complicado para Abdo.

“La ANR-Partido Colorado del que proviene Mario tiene baja disciplina partidaria lo que lo va a forzar a negociar internamente, sobre todo considerando que será el presidente de la República más débil que asuma hasta el momento, y en caso de no lograrlo se verá forzado a negociar con la oposición para compensar la baja disciplina que tiene dentro de su propio partido”, dijo.

Gómez Daza agregó que si la alianza entre los sectores de oposición, principalmente el Partido Liberal y Frente Guasu, se mantiene, existirá un ente organizado con liderazgo y capacidad creciente de ejercer control al gobierno y de vehicular el descontento social existente, principalmente entre sectores de la juventud y las clases populares.

Además de la gobernabilidad, Katia Gorostiaga enumeró que entre otros retos que enfrentará Abdo Benítez serán la renegociación a favor de Paraguay del Tratado de Itaipú, el impulso a la reforma del Poder Judicial, lo cual fue una de sus promesas de campaña, así como la propuesta de convocar a una nueva Convención Nacional Constituyente donde se buscaría instalar el tema de la reelección presidencial.

“Una nueva Convención Nacional Constituyente va a ser un punto de inflexión en la política paraguaya”, manifestó.