Rangún. Una huelga general contra el régimen militar cerró negocios en Birmania y decenas de miles de personas tomaron las calles de varias ciudades de forma pacífica el día de ayer 22 de febrero, para denunciar, una vez más, el golpe de Estado, desafiando a la junta, que advirtió que los participantes en las protestas se arriesgan a morir.

Tres semanas después de tomar el poder, la junta no ha podido detener las protestas diarias y un movimiento de desobediencia civil que pide la revocación del golpe del 1 de febrero y la liberación de la líder electa Aung San Suu Kyi.

El fin de semana estuvo marcado por la muerte de tres manifestantes y el deceso, el viernes, de una joven que había sido herida de bala en una marcha.

La preocupación a nivel internacional siguió en aumento y el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, condenó el día de ayer la "fuerza bruta" empleada por los militares, en tanto la Unión Europea anunció que estaba dispuesta a imponer sanciones contra la junta.

"Pido al ejército de Myanmar [denominación oficial de Birmania] que detenga la represión inmediatamente, libere a los prisioneros, ponga fin a la violencia, y respete los derechos humanos y la voluntad del pueblo expresada en las recientes elecciones", dijo António Guterres en un video grabado y difundido en la apertura de la 46ª sesión del CDH.

El domingo por la noche, las autoridades advirtieron que "los manifestantes están incitando a la gente, sobre todo a los adolescentes y jóvenes exaltados a lanzarse sobre la vía de la confrontación en la que morirán", en un comunicado en birmano leído en la cadena de televisión pública MRTV, con subtítulos en inglés.

El texto advertía a los manifestantes contra la tentación de "enfrentamientos y anarquía".

Pero la advertencia del poder no ha hecho mella en los manifestantes. Este lunes se congregaron de nuevo miles de personas en dos barrios de Rangún, la capital económica.

La red social Facebook informó el lunes que había eliminado las páginas de MRTV por violaciones de sus estándares, incluida su política de violencia e incitación. El domingo, eliminó la página principal del ejército por el mismo motivo.

Myawaddy News, administrada por militares, informó que el jefe de la junta, el general Min Aung Hlaing, había dicho que el ejército estaba siguiendo un camino democrático y, refiriéndose a las balas de goma, que quería usar la mínima fuerza.

“Nada es más importante que la vida humana. Es por eso que el ejército está controlando la situación con cuidado”, lo citó el locutor.

Lucha continúa

En Bahan, uno de los barrios de la ciudad, los manifestantes se sentaron en el piso y llevaban banderolas de apoyo a la jefa del gobierno civil depuesta, Aung San Suu Kyi, que está detenida desde el 1 de febrero en un lugar secreto.

Los habitantes de Rangún pudieron constatar el refuerzo de las fuerzas de seguridad, que desplegaron multitud de camiones de la policía y el ejército en las calles, mientras las calles cercanas al barrio fueron acordonadas por las fuerzas del orden.

Los ministros de Exteriores de la Unión Europea advirtieron estar dispuestos a imponer sanciones contra los militares, algo que ya hicieron EU, Reino Unido y Canadá.