Al salir de la Casa Blanca el martes para dirigirse Bruselas a una cumbre de líderes de la OTAN, el presidente Trump hizo una extraña afirmación.

“Y está Putin”, dijo Trump, refiriéndose a una cumbre con el presidente ruso, Vladimir Putin, la próxima semana. (Putin podía ser) “el más fácil de todos” los líderes con los que se iba a reunir.

“Nunca se sabe”, expresó.

Cuando Philip Rucker, del Post, le preguntó cómo respondería si Putin negase la injerencia de Rusia en las elecciones del 2016, Trump respondió: “Va a ser muy interesante escuchar lo que tenga que decir. Puede que lo niegue. Todo lo que puedo decir es ‘¿lo hiciste?’ y ‘no lo hagas otra vez’, pero puede que lo niegue”.

Trump se reunirá por primera vez oficialmente con Putin desde que es presidente de EU el próximo lunes, cuando se espera que traten asuntos como el conflicto sirio, Ucrania, el control de armas y la presunta injerencia rusa en las elecciones estadounidenses del 2016.

“Putin es competencia (...) Alguien decía que es mi enemigo. No es mi enemigo. ¿Es mi amigo? No, no le conozco lo suficiente. Pero el par de veces en que lo he visto nos hemos llevado muy bien”, comentó Trump.

“Espero que nos llevemos bien, creo que nos llevaremos bien, pero en última instancia es un competidor, representa a Rusia, yo represento a EU. En ese sentido, somos competidores (...) Espero que algún día podamos ser amigos”, añadió.

La posición de Trump hacia los aliados de la OTAN es de agresión. El miércoles, atacó con virulencia a Alemania a quien acusó de enriquecer a Rusia por pagar “millones” por su gas, reclamó a sus socios un aumento inmediato del gasto hasta 2% y advirtió la necesidad de incrementarlo nada menos que a 4% del PIB.

Su posición hacia Rusia y Putin es mucho más pasiva. Trump parece encogerse de hombros cuando se trata de Moscú. De ver “qué pasa” con el oponente geopolítico más importante de Estados Unidos durante el siglo pasado.