Ciudad del Vaticano.- La congregación ultraconservadora de los Legionarios de Cristo, que inició este jueves en Roma una serie de reuniones que marcarán su futuro, deberá decidir si llegó el momento de pedir perdón públicamente a las víctimas de los abusos sexuales cometidos por su fundador, el mexicano Marcial Maciel.

"Al término de nuestro camino de renovación esperamos que la asamblea solicite perdón a las víctimas de los abusos cometidos por el fundador", reconoció en una entrevista a Radio Vaticano el sacerdote francés Thomas Brenti, entre los 61 delegados que asisten a la asamblea extraordinaria de la congregación y llamada Capítulo General Extraordinario.

Para muchos legionarios, sobre todo aquellos más jóvenes, urge pedir perdón en forma colectiva a las víctimas de los abusos sexuales y psicológicos que Maciel impuso en 60 años de vida religiosa.

La congregación conservadora, fundada en 1941, logró por décadas ocultar las denuncias contra Maciel y contó con la protección de altos jerarcas del Vaticano durante el pontificado de Juan Pablo II (1978-2005), quien consideraba a los legionarios un ejemplo de virtud católica y desoyó por años las denuncias.

Después de la muerte en 2008 de Maciel y de que hubiera sido en 2006 relegado al silencio por orden de Benedicto XVI tras ser condenado por pedofilia, se descubrieron otros horrores cometidos por el fundador, entre ellos el haber abusado de los hijos que tuvo con dos mujeres, a las que engañaba diciendo que era soltero, así como su adicción a la morfina y sus negocios oscuros.

Sólo en el 2010 la congregación admitió "los actos graves" cometidos por Maciel y sus colaboradores más cercanos e inició un proceso de renovación que se cierra en febrero y que debería enterrar definitivamente ese terrible pasado con el fin de intentar renacer "purificada".

Un tema delicado y doloroso, que divide a la otrora influyente congregación, presente en toda América Latina y España, debido a la pertenencia activa aún de algunos de los colaboradores cercanos a Maciel, entre ellos el mexicano Alvaro Corcuera, su sucesor, quien asiste a las reuniones en Roma.

El cardenal italiano Velasio de Paolis, quien supervisa desde hace tres años el proceso de reforma interna por orden de Benedicto XVI, al abrir el miércoles solemnemente el llamado Capítulo, instó a los delegados a "no olvidar la historia de sufrimiento" que han vivido, sin mencionar directamente a las víctimas, lo que irritó a algunos observadores.

El pedido de perdón a las víctimas en forma pública, clara y colectiva no ha sido hecho hasta ahora y pesa el silencio y la complicidad gozados por décadas.

El anciano sacerdote Félix Alarcón, secretario personal de Maciel y una de sus víctimas, quien fue calumniado, marginado y perseguido por sus denuncias en la década de los 80, en una entrevista concedida a la página internet Religión Digital, aseguró que espera que los legionarios " purifiquen el pasado por más doloroso que sea".

En el blog oficial de la orden, Regnum Christi, el legionario Fernando Morales instó a la institución a alcanzar esa reconciliación interna, sin negar "las injusticias y atrocidades pasadas".

En una entrevista al portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, el cardenal De Paolis explicó este jueves que los delegados que participan en la asamblea, en representación de unos 900 sacerdotes y 70,000 laicos, iniciaron "un examen de conciencia" sobre el pasado, un gesto clave para enterrar esa página negra de la iglesia y para poder comenzar de nuevo, si el papa Francisco lo autoriza.

nlb