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Geopolítica

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La industria azucarera odia la nueva etiqueta de la FDA

La industria ha peleado a capa y espada para evitar los cambios anunciados por Michelle Obama, que representan importantes victorias para quienes sostienen que la vieja etiqueta hace difícil para los consumidores evaluar la calidad nutricional de cualquier alimento.

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A principios del 2014, la Food and Drug Administration (FDA) anunció que iba a considerar la posibilidad de algunos cambios en la etiqueta de información nutricional que se encuentra en casi cada alimento de los estantes de los supermercados en todo el país. Y la industria alimentaria se asustó.

Durante más de dos décadas, la etiqueta había permanecido sin cambios, lo que parecía gustar a los fabricantes de alimentos. En concreto, la industria estaba contenta de que la etiqueta no revelara la cantidad de azúcares añadidos en un producto el contenido de azúcar que no está presente antes de que la comida se produzca y envase o qué cantidad de estos azúcares añadidos debe consumir diariamente una persona.

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Pero, de repente, se están reconsiderando estas cosas. Y las industrias que son propensas a sufrir afectaciones por estos cambios no están pensando en sentarse en una esquina a llorar.

Varias asociaciones de alimentos, incluyendo la Asociación Americana de Panaderos, la Asociación Americana de Bebidas, el Instituto Americano de Alimentos Congelados, la Asociación de Refinadores de Maíz, la Asociación Internacional de Productos Lácteos y la Asociación Nacional de Confiteros, lucharon con vehemencia para preservar la etiqueta existente. Se libró una larga, larga batalla contra el nuevo componente de Azúcares Añadidos, que duró más de dos años. Al final, perdieron.

El viernes 20 de mayo, la primera dama Michelle Obama dio a conocer la nueva etiqueta, lo que representa importantes victorias tanto para su legado como para los esfuerzos de grupos de defensa y científicos prominentes que han argumentado que la versión anterior hace difícil para los consumidores evaluar la calidad nutricional de cualquier alimento.

Esto va a hacer una diferencia real en cómo se presenta a las familias en todo el país la información que necesitan para tomar decisiones saludables , dijo Obama en un comunicado.

La nueva etiqueta puede no parecer tan diferente, pero lo es. Entre los muchos cambios, que incluyen un tipo de letra más grande para el número de calorías y porciones por envase, está una nueva línea situada justo debajo de Azúcares Totales.

Se informa a los consumidores exactamente la cantidad de azúcar que ha sido añadida por el fabricante y qué porcentaje de la ingesta diaria recomendada representa.

El cambio aborda algunos de los primeros argumentos llevados a cabo por la industria azucarera, la cual argumentó que tener una línea que dice Azúcares y otra que dice Azúcares Añadidos induciría al error, ya que no deja claro que este último es parte del primero. La FDA abordó este problema cambiando Azúcares por Azúcares Totales y añadiendo incluye a la línea de Azúcares Añadidos.

Aun así, la industria argumenta que la etiqueta de azúcar añadida los pone bajo una luz injustamente negativa, vilipendiando incluso pequeñas cantidades.

La Asociación del Azúcar está decepcionada por la decisión de la FDA de exigir una declaración de Azúcares Añadidos y el porcentaje de ingesta diaria en la etiqueta de información nutricional , expuso la asociación en un comunicado el pasado viernes por la mañana. Las contradicciones e irregularidades extraordinarias, así como la falta de justificación científica en este proceso de reglamentación no tienen precedentes en la FDA .

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No todas las organizaciones de alimentos estuvieron de acuerdo. Tanto Mars como Nestlé han apoyado la medida. La Grocery Manufacturers Association, una organización comercial que representa a muchas de las grandes empresas de alimentos y bebidas, emitió un comunicado indicando la actualización como oportuna .

Varios grupos de salud y nutrición, incluyendo el Centro para la Ciencia en el Interés Público (CSPI, por su sigla en inglés), han emitido declaraciones que expresan su apoyo a la nueva etiqueta. El CSPI, por su parte, ha estado presionando para su modificación durante casi dos décadas, ya que lo consideran una ayuda para informar a la gente, debido a la incidencia alarmante de azúcar en la dieta estadounidense.

Marion Nestle, profesora de Nutrición y Estudios de la Alimentación en la Universidad de Nueva York y crítica de la industria azucarera, calificó el anuncio como un logro extraordinario en su blog Food Politics y le dijo a The Washington Post que tiene que ser anotado como una gran victoria .

La industria azucarera ha utilizado su influencia política (y grandes sumas de dinero en efectivo) para defender su lugar en la dieta estadounidense. El año pasado, documentos con décadas de antigüedad revelaron cómo la industria sesgó la investigación médica del gobierno en la década de 1960 sobre el papel que juega el azúcar en la caries dental y, en última instancia, cuánta azúcar recomiendan los funcionarios en la dieta estadounidense.

La American Beverage Association, que representa a los proveedores destacados de bebidas azucaradas como Coca-Cola y Pepsi, ha gastado millones luchando contra varios recibos de contribución que han surgido en los últimos años. El resultado ha sido una serie de victorias que han ayudado a aderezar lo que comemos con mucha más azúcar de la que prácticamente cualquier médico recomendaría.

Como el comentarista John Oliver destacó en el 2014, el azúcar es tan frecuente en la dieta estadounidense que se apodera de las cosas más extrañas, incluyendo el jugo de tomate Clamato, los sándwiches Subway, las barras de granola Luna, el yogurt Yoplait y las ensaladas de California Pizza Kitchen. No es de extrañar que el consumo per cápita de azúcar en Estados Unidos sea una anomalía mundial el estadounidense promedio consume más de 126 gramos de azúcar por día, que es un poco más de tres latas de 12 onzas de Coca-Cola y más de dos veces el consumo promedio de azúcar de 54 países analizados por Euromonitor, incluyendo Canadá y Gran Bretaña.

La esperanza es que la nueva etiqueta, que deja claro cuando un fabricante de alimentos ha dependido en gran medida del azúcar para hacer sabroso su producto, ayudará a los estadounidenses a tomar decisiones más informadas acerca de los alimentos que consumen.

El consumo diario recomendado es de 50 gramos de azúcar que, como indicó el portal Politico, significa que una lata de refresco se verá mucho menos atractiva para cualquier persona que se moleste en mirar en la etiqueta.

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Una Pepsi regular, por ejemplo, tiene 69 gramos de azúcar, por lo que tendría que ser etiquetada con 138% del valor diario de consumo de azúcares añadidos.

Por supuesto, éste es precisamente el tipo de información del que una industria cuyo fondo está directamente ligado al uso despilfarrador de azúcar podría prescindir. Por lo tanto, no debería ser una sorpresa que la respuesta de la industria sea un murmullo frustrado, un reconocimiento de la derrota.

Roberto A. Ferdman es reportero de Wonkblog.

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