Charlotte. Hace cuatro años en Denver, Bill Clinton recibió el encargo de hacer creer al mundo que a él le gustaba Barack Obama y que quería que él fuera Presidente. Un antiguo confidente lo puso de esta manera: Tuvo que salir a decir: ‘Sí, Obama nos derrotó a mí y a mi esposa, pero aun así, ustedes deben estar con él’ . Pero eso fue entonces.

Esta ocasión, Clinton fue encomendado con una misión que ha frustrado en gran medida al presidente Obama: cortar el desorden político y hacer que la alternativa sea clara en noviembre. Explicar, en su inimitable manera y en un lenguaje que los votantes persuasibles de clase media estadounidense puedan entender, lo que Obama ha logrado y por qué sus políticas económicas sacarían al país de este momento difícil y no las alternativas que ha presentado el Partido Republicano.

No hay nada formulado acerca de la presencia de Clinton en la Convención Nacional Demócrata de este año. No es un viejo caballo de la guerra presidencial sacado a relucir por nostalgia o para representar un acto de unidad.

Cuando Obama lo llamó a finales de julio para decirle que estaría agradecido si su predecesor demócrata daba el discurso en donde se incorporaría su nombre en la candidatura, algo que ningún excomandante en jefe no haya hecho antes, era un reconocimiento de lo mucho que el Presidente en ejercicio necesita del expresidente.

Clinton, quien ama ser necesitado de la misma manera en la que necesita ser amado, respondió con tal entusiasmo y diligencia que ambas situaciones sirven como otra señal para las personas más cercanas a ambos, las cuales apuntan a que una vieja herida ha sanado casi en su totalidad.

Él se siente honrado de que Obama le haya pedido que lo hiciera , expuso Terry McAuliffe, expresidente del Comité Nacional Demócrata.

A finales de agosto, McAuliffe pasó unos días con los Clinton en una casa de playa en East Hampton, Nueva York, y aseguró que su amigo parecía obsesionado con la asignación, al revisar constantemente libros, citas e ideas. Este discurso es muy importante para él. Tomó el peso de lo que significa y lo puso sobre sus hombros , abundó.

El discurso para la Convención demócrata, el cual la gente cercana a Clinton afirma que escribió él mismo en su mayoría, es parte de una ofensiva a gran escala que incluye una serie de anuncios políticos, transmitidos actualmente en estados clave.

El equipo de Obama ve su participación con la perspectiva más optimista, al tener en cuenta los talentos de Clinton y un alza en la popularidad, pero la historia ha mostrado la existencia de peligros ocasionales.