El gobierno de México está aplicando una diplomacia mesurada ante la decisión de esperar para felicitar al demócrata Joe Biden como presidente de Estados Unidos, consideraron especialistas por lo que ven poco probable que la decisión afecte las relaciones bilaterales. El conflicto vendrá en la agenda de ambos gobiernos y por las diferencias ideológicas que tendrán los presidentes, destacaron.

Aribel Contreras, coordinadora del Programa de Negocios Internacionales de la Universidad Iberoamericana, precisó que México no se ha pronunciado para no mover la balanza política, por lo compleja que es la relación bilateral.

“A quien se felicita es a un presidente electo, el estatus de Joe Biden es presidente virtual. Es una decisión válida, no está mal, también si quiere hacer una felicitación a un presidente virtual se vale. Una vez que Biden sea electo México lo puede felicitar porque no estarían violentando no solo la relación diplomática, sino que no habría algún argumento de derecho internacional que pudieran violar”, dijo.

“La relación con los demócratas históricamente ha sido igual de turbulenta que con los republicanos y si ya de por sí la visita del 8 de julio causó estragos y molestia entre los demócratas. La relación es prácticamente de más de 175 años, es más estrecha y profunda en otros temas. México no ha dicho desconozco el triunfo solo se ha reservado el derecho de emitir una felicitación”, agregó la académica en la Ibero.

Aunque para Oliver Santín, miembro del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, el argumento de no intervención es contradictorio opinó que el canciller Marcelo Ebrard encontrará los mecanismos de acercamiento en su momento y descarta que haya cierto encono por parte de Biden a nivel personal con el presidente de México, ya que la relación México-Estados Unidos es una relación institucionalizada y formal.

“Ya pasó el tiempo para la felicitarlo, y quedará el antecedente, habrá que apostar por la institucionalidad en la relación con Estados Unidos. El argumento de no intervención es contradictorio, en el caso de la elección en Bolivia, muy cuestionada por la OEA donde Evo Morales se declara ganador y hay todo un conflicto postelectoral, el gobierno mexicano intervino de manera directa en favor de Moralea”, dijo.

“Sin embargo, esta situación hay que repensarla porque es incómodo que mediáticamente pongan al presidente AMLO a lado de presidentes y personajes poco democráticos y de ultraderecha (como Jair Bolsonaro, Viktor Orbán, Matteo Salvini, Marine Le Pen, etc) que no han felicitado a Biden”, manifestó el investigador.

Los especialistas vaticinan que podría haber crecientes tensiones sobre la política laboral, energética y ambiental mientras que en migración y seguridad, el enfoque será menos conflictivo.

Santín también destacó que los temas a la libertad de expresión y de prensa, así como la promoción de derechos humanos no serán ignorados por Biden, lo cual podría ser incómodo para el presidente AMLO pues el presidente Trump se mantuvo al margen de estos temas.

Analistas de Eurasia Group prevén que habrá más presión para comenzar a ver más resultados materiales de la reforma laboral de México de 2019, que fue clave para garantizar el apoyo demócrata a la ratificación del T-MEC. También es probable un uso más frecuente de inspecciones y mecanismos de resolución de disputas, que han sido controvertidos en México.

El riesgo más grave para la relación bilateral está relacionado con la política energética de López Obrador, que está generando crecientes críticas en Estados Unidos ante los esfuerzos por favorecer a las estatales Pemex y la CFE.

“Las energías limpias será un tema, también Biden ha hablado del manera muy clara sobre el cambio climático, AMLO no ha hablado de este tema el promueve la creación de refinerías, política que ya no va en muchos países a excepción de China e India, sigue apostando por energías no renovables”, concluyó el investigador del CISAN.