Madrid. El juez español Baltasar Garzón, que se hizo famoso por su intento de extraditar al ex dictador chileno Augusto Pinochet en la década de 1990, negó haber abusado de su poder, en un juicio que muchos de sus seguidores ven como una venganza política.

Garzón, de 56 años, enfrenta en Madrid tres casos ligados a sus investigaciones sobre abusos de los derechos humanos, corrupción y otros delitos.

Sus seguidores acudieron a la Corte Suprema de España para saludarlo, con carteles denunciando lo que ven como una venganza política contra un juez que se ha ganado enemigos entre la clase dirigente española.

En este primer juicio Garzón podría ser condenado a hasta 17 años de inhabilitación profesional tras haber ordenado grabar las conversaciones en prisión de los dos principales imputados en una trama de corrupción.

"Las conversaciones se intervinieron a los internos por una razón concreta y específica, para nada relacionada con el ejercicio de defensa: constatar, y en su caso evitar, la continuación de la actividad delictiva, relacionada principalmente con el blanqueo de capitales", dijo el juez.

"La actividad delictiva continuaba por parte de los principales responsables una vez en prisión", agregó.

Entre sus defensores se encuentran las víctimas de la dictadura de derecha en España, que gobernó el país hasta finales de la década de 1970, y un representante de un grupo de derechos humanos argentino que lo considera como un héroe.

"El violó los derechos que decía defender", dijo Ignacio Pelaez, uno de los abogados de la acusación.

"Pretendo que el Tribunal Supremo ponga unos límites y que diga que no vale todo en el ejercicio de la acusación", agregó el antiguo fiscal y ex compañero de Garzón.

Los tres casos son demandas privadas presentadas por individuos y organizaciones, no por el Estado. Garzón ha rechazado las acusaciones y el fiscal público de España recomendó su absolución de todos los cargos.

¿FIN DE SU CARRERA JUDICIAL?

Si Garzón fuera condenado en alguno de los casos quedaría imposibilitado de ejercer su profesión por hasta 20 años, lo que sería el fin de su carrera judicial.

El abogado cobró fama en España por dirigir una pesquisa sobre los escuadrones de la muerte conducidos por el Gobierno socialista en la década de 1980 en su conflicto con los separatistas vascos, un proceso que aparentemente ayudó a la centroderecha a derrotar a la izquierda en elecciones en 1996.

También se ganó detractores que lo acusaron de querer llamar la atención con casos de alto perfil que involucraron a presos de la cárcel en Guantánamo y a detenidos desaparecidos durante la última dictadura militar en Argentina.

Garzón además está acusado de violar una ley de amnistía al ordenar una investigación sobre el asesinato de decenas de miles de civiles durante la dictadura de cuatro décadas del general Francisco Franco, quien murió en 1975.

Un grupo de abogados internacionales, organizaciones de derechos humanos y artistas de izquierda, como el director de cine español Pedro Almodóvar, han salido a apoyar a Garzón.

EISS