Washington. Estados Unidos prometió el día de ayer presionar a los países más contaminadores del mundo para que "eleven" sus "ambiciones" en la lucha contra el calentamiento global, en la víspera de la gran cumbre climática organizada por Joe Biden.

"No hay mayor desafío para este gobierno, y para Estados Unidos, que combatir la crisis climática", dijo una funcionaria estadounidense antes de la reunión virtual de hoy y mañana con unos 40 líderes mundiales, incluido el papa Francisco.

"Todos sabemos que debemos hacer más para doblar la curva de las emisiones globales", agregó, al tiempo que reclamó "un nivel sin precedentes de cooperación planetaria".

Otro alto funcionario del equipo de Biden señaló que esperaban "hechos en esta reunión", un paso hacia la importante conferencia de la ONU, la COP26, programada para noviembre en Glasgow, Escocia.

"Esperamos que los líderes hagan anuncios para aumentar su ambición al indicar los próximos pasos que pretenden dar para ayudar a resolver el problema climático de manera colectiva", dijo.

Las principales potencias invitadas, que juntas representan el 80% de las emisiones globales de gases responsables del calentamiento, se prepararon el martes para esta cumbre, que se supone demuestra que Estados Unidos está de vuelta en esta lucha tras la desvinculación ostentada por Donald Trump.

Estados Unidos solía ser el mayor emisor histórico de gases de efecto invernadero y actualmente ocupa el segundo lugar después de China. Su objetivo será observado de cerca como una señal de cuán en serio se toma Biden el cambio climático.

Biden devolvió a EU al Acuerdo de París, y la cumbre está diseñada para mostrar un compromiso renovado de la nación norteamericana y el resto de potencias emisoras por limitar el calentamiento del planeta a 1.5 grados Celsius, por encima de los niveles previos a la Revolución Industrial.