Tel Aviv. La escalada militar entre Israel y Hamás, que deja más de 30 muertos, se intensificó el día de ayer 11 de mayo, con una lluvia de cohetes lanzados por el grupo islamista contra Tel Aviv y los intensos bombardeos del ejército israelí en la Franja de Gaza.

La comunidad internacional ha pedido calma y los países musulmanes han expresado indignación por lo que es el peor estallido de violencia en años entre el movimiento islamista, en el poder en la Franja de Gaza, e Israel, desencadenado por enfrentamientos entre policías israelíes y manifestantes palestinos en Jerusalén Este.

De lado palestino, los bombardeos de los aviones y helicópteros israelíes dejan al menos 32 muertos, de ellos 10 menores, y más de 220 heridos, según el Ministerio de Salud en Gaza.

Asimismo, en el norte de Cisjordania ocupada, un palestino murió y otro fue herido -ambos miembros de los servicios de inteligencia- por disparos del ejército israelí en un paso militar cerca de Naplusa.

Por la noche, un edificio de 12 pisos en el centro de la ciudad de Gaza, donde las principales figuras de Hamás tenían sus oficinas, fue destruido en un bombardeo israelí.

Responsables de Hamás y de la Yihad Islámica, segundo grupo armado de Gaza, perecieron en los bombardeos, confirmaron ambos grupos.

En reacción, Hamás afirmó que había disparado 130 cohetes contra la ciudad israelí de Tel Aviv, donde sonaron las alarmas antiaéreas. Se trata del mayor diluvio de disparos en años contra la metrópoli israelí.

Una mujer perdió la vida en Rishon Letzion, en las afueras de Tel Aviv, elevando a tres el número de muertos por disparos de palestinos que causaron también decenas de heridos, algunos en estado crítico, o víctimas de crisis de pánico, según la policía y servicios de socorro.

Asimismo, un autobús vacío fue alcanzado y vehículos carbonizados de Holon, cerca de Tel Aviv, mientras el aeropuerto internacional Ben Gurión quedó cerrado al tráfico aéreo.

En las afueras de Lod, frente al aeropuerto, hubo intensos enfrentamientos entre árabes israelíes y la policía local, lo que llevó al Estado hebreo a decretar el estado de urgencia tras "disturbios" de la minoría árabe.

“Guerra a gran escala"

Israel y Hamás se dirigen hacia una "guerra a gran escala", advirtió el enviado especial de la ONU para Oriente Medio, Tor Wennesland, quien pidió a las partes que pongan fin "inmediatamente" a los enfrentamientos.

"Una guerra en Gaza sería devastadora y la gente pagaría el precio", dijo Wennesland en Twitter.

"Desde ayer (lunes) el ejército llevó a cabo centenares de ataques contra Hamás y la Yihad Islámica en Gaza (...) y vamos a intensificar aún más la fuerza de nuestros ataques", advirtió Netanyahu, y advirtió que Hamás "va a ser golpeado de una manera que no se espera".

"Todavía hay muchos objetivos en la mira. Esto es solo el comienzo", advirtió el ministro de Defensa, Benny Gantz, que fue jefe del ejército durante el último conflicto en Gaza en 2014.

El líder de Hamás, Ismael Haniyeh, respondió en un discurso televisado que "si (Israel) quiere una escalada, estamos preparados".